

El 29 de abril de 2026, Maksym Chebotarov, coordinador del Programa de Asociación Estados Unidos-Ucrania del Transatlantic Dialogue Center, entrevistó a Vladyslav Urubkov, jefe de división del Departamento Militar de la fundación «Come Back Alive».
La guerra de alta intensidad en Ucrania ha expandido el «entorno de ataque» mucho más allá de la línea del frente inmediata. Los drones permiten una vigilancia persistente y ataques de precisión rápidos, creando una «zona de muerte» de facto donde los desplazamientos rutinarios —relevos, misiones de reabastecimiento y evacuaciones— pueden ser tan peligrosos como el combate directo.
En este entorno, los vehículos terrestres no tripulados (UGV) están pasando de ser una capacidad de nicho a una herramienta cada vez más habitual. En lugar de servir como un complemento futurista, se utilizan para tareas prácticas en el campo de batalla: mantener las posiciones, reducir la exposición en las rutas más peligrosas y evacuar al personal herido cuando ya no es viable enviar personas.
Esta entrevista explora cómo se utilizan los UGV en la práctica, cómo se organizan las unidades en torno a ellos, qué cuellos de botella técnicos —especialmente las comunicaciones— determinan los resultados y qué apoyo internacional es más útil si los socios quieren ayudar a Ucrania a ampliar soluciones que funcionan en condiciones reales de combate.


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Las opiniones, pensamientos y puntos de vista expresados en la entrevista y publicados en este sitio pertenecen exclusivamente a los participantes y no reflejan necesariamente las opiniones del Transatlantic Dialogue Center, sus comités ni sus organizaciones afiliadas. Los puntos clave se ofrecen para contribuir al debate y no representan posturas políticas oficiales.