Oleksandr Slyvchuk sobre la independencia de Ucrania: continuidad histórica, la negación de Moscú y el coste de las concesiones

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24 de agosto de 2026

Oleksandr Slyvchuk, Coordinador del Programa de Cooperación para España y Latinoamérica del Transatlantic Dialogue Center, ha publicado un artículo de opinión con motivo del 35.º aniversario de la independencia de Ucrania, en el que repasa la continuidad histórica que Moscú lleva más de un siglo intentando borrar.

En el artículo, Slyvchuk sostiene que la independencia de Ucrania en 1991 no supuso un nuevo comienzo, sino la continuación de siglos de existencia como Estado —desde la Rus de Kyiv y el Estado cosaco hasta la República Popular de Ucrania proclamada en 1917—. También destaca el papel del Gobierno ucraniano en el exilio, que sobrevivió a más de setenta años de dominio soviético y entregó formalmente los símbolos del poder en Kyiv en 1992.

Slyvchuk explica que Moscú intentó en repetidas ocasiones destruir esta continuidad mediante el Holodomor, las purgas estalinistas y la rusificación continuada de la lengua, la educación y la cultura. Sin embargo, estos esfuerzos fracasaron: en el referéndum de 1991, más del 90 % de los ucranianos votaron a favor de la independencia, incluso en Crimea, Donetsk y Luhansk, precisamente las regiones que Rusia ha ocupado desde 2014.

El artículo de opinión también establece un contraste clave entre la lucha de Ucrania por la independencia entre 1918 y 1921 y la respuesta del país a partir de 2014. Tras la anexión de Crimea por parte de Rusia, Ucrania no se derrumbó. Por el contrario, reconstruyó su ejército prácticamente desde cero, reformó sus instituciones y dedicó los ocho años siguientes a prepararse para la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022.

Slyvchuk subraya que la invasión de Rusia no tiene que ver fundamentalmente con el territorio, sino con la negativa del Kremlin a aceptar que la Unión Soviética se disolvió de forma definitiva. Señala el artículo de Vladímir Putin de julio de 2021, «Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos», como un claro ejemplo de la negación por parte de Moscú del derecho de Ucrania a existir como Estado independiente.

Por último, Slyvchuk advierte de que ceder territorios no sería un compromiso pragmático, sino una amenaza directa para la continuidad de la estatalidad ucraniana. Cada concesión a un agresor solo sirve para ganar tiempo hasta el siguiente ataque, mientras que el objetivo final de Moscú sigue siendo el mismo: el control total sobre Ucrania. Tal y como concluye el artículo, la independencia nunca se conquista de una vez y para siempre, sino que hay que defenderla cada día.

Lea el artículo completo a través del enlace.

Este texto fue traducido automáticamente del original en inglés, que sigue disponible al cambiar el idioma del sitio web a inglés.