El «escenario rumano» como riesgo de seguridad: cómo las narrativas electorales transnacionales amenazan la confianza institucional en Europa

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By Aurora Sandbu
Травень 28, 2026

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Cuando un tribunal interviene en unas elecciones, la cuestión jurídica es solo el comienzo. La sacudida política puede llegar mucho más lejos, especialmente en línea, donde las decisiones complejas se reescriben rápidamente como relatos simples sobre traición y «democracia robada».

La primera vuelta anulada de las elecciones presidenciales de Rumanía de 2024 se convirtió en uno de esos detonantes. En cuestión de meses, fue reformulada como un marco conspirativo portátil y aplicada a nuevas disputas en toda Europa.

Este informe analiza cómo ese marco se propagó desde una única crisis nacional hasta convertirse en una narrativa transnacional, cómo se amplifica a través de las redes sociales y los ecosistemas de Telegram, y cómo insta a Europa a monitorear y actuar contra la desinformación con más rapidez que nunca.

Origen del marco de la «elección robada»

El 6 de diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional de Rumanía anuló la primera vuelta de laselecciones presidenciales, una decisión histórica de este tipo. Dos semanas antes de la anulación, Călin Georgescu obtuvo el mayor número de votos, un resultado que sorprendió a muchos, dado su alcance limitado. Su campaña contaba con una infraestructura visible mínima y, según se informó, declaró cero gastos.

La anulación se basó en presunta financiación ilegal de campaña, operaciones de desinformación, posible manipulación digital impulsada por IA y sospechas de injerencia extranjera. Dado el carácter urgente del calendario electoral, el tribunal tuvo que actuar con rapidez sobre la base de las pruebas presentadas. Sin embargo, la decisión desencadenó protestas masivas y abrió debates sobre la legitimidad democrática, la polarización política y acusaciones de un intento de «golpe de Estado».

Desde entonces, el caso ha sido retomado por canales de desinformación, que lo denominaron el «escenario rumano» y lo ampliaron hasta convertirlo en una teoría más amplia. Esta sostiene que las élites cancelan elecciones cuando los resultados no favorecen sus intereses, utilizando tribunales, servicios de inteligencia y acusaciones de injerencia extranjera como cobertura. Esta narrativa resulta persuasiva porque se apoya en la desconfianza existente hacia las instituciones y simplifica un caso jurídico y de seguridad complejo en un relato claro de democracia robada. Lo que la hace aún más persuasiva es que resulta difícil refutarla. Los contraargumentos se presentan como manipulados o producidos por las mismas instituciones acusadas de conspirar desde el principio.

Con el tiempo, este marco superó el ámbito rumano. Las acusaciones de «robo electoral institucional» comenzaron a aparecer en canales anónimos de Telegram y circularon durante períodos electorales en otros países europeos. De este modo, el «escenario rumano» ha evolucionado hasta convertirse en una narrativa transnacional compartida, capaz de adaptarse a distintos contextos locales y de ser utilizada tanto por actores internos como externos.

Impacto más amplio: adaptación narrativa en las elecciones parlamentarias checas de 2025

En la República Checa, las acusaciones de manipulación electoral se propagaron antes de las elecciones parlamentarias de octubre de 2025. Incluían relatos engañosos sobre el voto por correo yacusaciones de que el Estado, el servicio de inteligencia e incluso la UE podrían «amañar» el resultado. El Institute for Strategic Dialogue (ISD) señala que afirmaciones similares aparecieron en redes sociales más de un año antes de la jornada electoral y fueron amplificadas por un amplio ecosistema: activistas políticos de distintos sectores, figuras públicas destacadas y medios alternativos con vínculos asociados al Kremlin. En la práctica, la etiqueta de «escenario rumano» funcionó como un marco simple que vinculaba temas muy diversos a un mismo mensaje, a saber, que las instituciones podían utilizarse para bloquear resultados políticos no deseados.

Volumen de publicaciones en X que contienen afirmaciones generales sobre manipulación electoral (amarillo) y el «escenario rumano» (azul). Fuente: ISD, Brandwatch

La etiqueta también se utilizó para reformular disputas específicas como prueba de una interferenciaentre bastidores. Dos ejemplos fueron especialmente visibles. En primer lugar, se vinculó con el lanzamiento del Sistema de Respuesta Rápida de la UE (RRS), un mecanismo que ayuda a los Estados miembros de la UE a compartir información sobre campañas de desinformación. En segundo lugar, apareció en teorías conspirativas en torno al debate del Tribunal Constitucional checo sobre si Stačilo! y SPD debían ser tratados como una coalición o como partidos separados conforme a las normas electorales.

El mismo marco también apareció en canales rusos de Telegram a lo largo de 2025. Alcanzó su punto máximo en mayo, después de que Rumanía repitiera sus elecciones. Poco antes de la votación, el presidente checo, Petr Pavel, tuvo que tranquilizar públicamente a la ciudadanía sobre la integridad de las elecciones y llamó a todos a participar. Este gesto fue inusual y puso de relieve hasta qué punto estas acusaciones se habían vuelto visibles y políticamente sensibles.

Cuenta de TikTok potencialmente falsa que difunde información engañosa y narrativas desinformativas, identificada por The Center for Online Risk Research. Fuente: CRC

Si bien estas narrativas no determinaron por sí solas el resultado electoral, contribuyeron a normalizar la sospecha hacia las instituciones y alimentaron un discurso más amplio centrado en la soberanía, marcado por un mayor escepticismo hacia las instituciones de la UE, críticas a la regulación digital y una oposición creciente a determinados aspectos del apoyo checo a Ucrania. Tras las elecciones, Andrej Babiš y ANO firmaron un acuerdo de coalición con socios euroescépticos, incluido el partido anti-UE SPD, lo que señaló un giro más amplio hacia corrientes populistas y euroescépticas en la política checa.

Polonia ofrece otro ejemplo claro de cómo las acusaciones de «elecciones amañadas» pueden propagarse en línea y de cómo las contramedidas pueden reformularse como censura.

Las contramedidas en las elecciones polacas alimentan narrativas de «censura»

En junio de 2025, Polonia celebró una segunda vuelta electoral, en la que Karol Nawrocki, nacionalista conservador independiente respaldado por el partido Ley y Justicia (PiS), ganó las elecciones presidenciales. Por un estrecho margen, derrotó al candidato liberal y pro-UE, así como alcalde de Varsovia, Rafał Trzaskowski. El resultado se decidió por tres factores principales: la movilización de los votantes jóvenes, la división geográfica y la injerencia extranjera. La campaña se vio empañada por informes sobre desinformación rusa y ciberataques de gran escala. Una investigación reveló que las plataformas digitales se inundaron de contenido conservador y cuentas falsas que atacaban sistemáticamente a Trzaskowski, mientras promovían narrativas alineadas con Nawrocki.

La organización polaca de verificación de datos Demagog analizó datos de múltiples fuentes para investigar la difusión de desinformación política en TikTok durante la campaña electoral. Constató que TikTok funcionó como un canal importante de manipulación política, especialmente entre los votantes más jóvenes.

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Al igual que en Rumanía, se identificaron narrativas falsas recurrentes que afirmaban que las elecciones serían «amañadas» o manipuladas. El contenido dirigido contra Trzaskowski recurría con frecuencia a insultos, ridiculización y retórica emocionalmente cargada, en lugar de críticas basadas en hechos. Además, las plataformas de redes sociales amplifican mediante algoritmos el contenido sensacionalista e impactante en detrimento de la información verificada.

Representaciones de Trzaskowski como «débil». Afirmaciones adicionales expresan la idea de que Trzaskowski persigue intereses alemanes, mientras que Nawrocki es un verdadero patriota. Fuente: Demagog

Anticipándose a amenazas similares a las observadas en Rumanía, las autoridades polacas introdujeron medidas reforzadas de monitoreo antes de las elecciones. Varios meses antes, el Gobierno había anunciado un programa de ciberseguridad denominado Election Umbrella, diseñado para contrarrestar la desinformación al permitir que los ciudadanos denunciaran contenidos sospechosos a través de una plataforma en línea. Sin embargo, el partido PiS criticó el programa como una forma de «censura en internet» y lanzó una contracampaña, el Election ProtectionMovement, afirmando que impediría que las elecciones fueran robadas. Estos acontecimientos sitúan a Polonia dentro del debate europeo más amplio sobre la injerencia electoral y la desinformación, así como sobre el papel de las plataformas digitales en la amplificación de narrativas políticas.

Los casos checo y polaco muestran cómo el «escenario rumano» circula como marco interpretativo, incluso cuando los detonantes locales son distintos. En un contexto, las disputas jurídicas einstitucionales se reinterpretan como prueba de una interferencia oculta. En otro, la amplificación impulsada por las plataformas y las contramedidas se convierten en combustible para acusaciones de«censura». En ambos casos, el resultado es similar: la desconfianza se propaga más rápido que la verificación, y la integridad electoral se convierte en una disputa sobre narrativas más que sobre pruebas.

Patrones recurrentes: cómo las disputas procedimentales se reformulan como traición democrática

En los casos anteriores, se repite la misma lógica narrativa. Cuando un resultado no es deseado, ocuando las instituciones intervienen, los actores políticos y las redes afines lo presentan como pruebade que «el sistema» está preparado para anular la voluntad popular. Lo que comienza como una disputa jurídica, técnica o procedimental puede convertirse rápidamente en un relato más amplio detraición democrática.

En esta narrativa, tres elementos tienden a aparecer juntos.

  • En primer lugar, las instituciones son presentadas como actores políticos, no como árbitros neutrales. Los tribunales, los servicios de inteligencia, las autoridades electorales, los organismos de la UE e incluso las plataformas son descritos como fuerzas coordinadorascapaces de moldear los resultados entre bastidores.
  • En segundo lugar, las medidas de protección se reformulan como mecanismos de control. Los programas de monitoreo, las herramientas contra la desinformación y los esfuerzos regulatorios se describen no como salvaguardias, sino como «censura», «gestión de las élites» o restricciones impuestas desde el extranjero.
  • En tercer lugar, estas acusaciones se difunden con facilidad porque son simples, emocionales y adaptables: pueden vincularse a distintas controversias locales, desde fallos judiciales hasta la moderación de plataformas y los procedimientos electorales.

Estas narrativas se difunden a través de un ecosistema que mezcla actores convencionales y marginales. Los políticos y las figuras públicas les dan visibilidad. Los influenciadores y los mediospartidistas añaden emoción y repetición. Los medios alternativos y los canales de Telegram ayudan asostener el relato y a conectarlo con temas conspirativos más amplios. Esta combinación permite que agravios internos se fusionen con marcos transnacionales. Como resultado, el argumento suele desplazarse de las pruebas a la sospecha: incluso cuando la evidencia es limitada, la sugerencia repetida de que las elecciones pueden ser «gestionadas» basta para debilitar la confianza.

Con el tiempo, el daño es acumulativo. Cada nueva acusación hace que la siguiente resulte más fácilde creer. Las decisiones institucionales se interpretan a través de una lente de interferencia oculta, y la confianza pública se vuelve más difícil de restaurar. En este sentido, el «escenario rumano» no es solo una acusación sobre unas elecciones concretas. Es un guion reutilizable que puede activarse siempre que la confianza ya sea frágil.

Dilema de gobernanza: por qué las salvaguardias legales tienen dificultades frente a la narración emocional

El «escenario rumano» pone de relieve un dilema de gobernanza más profundo para las democracias. Los gobiernos pueden necesitar actuar contra la financiación ilícita, la injerencia extranjera o lamanipulación coordinada. Los tribunales pueden necesitar investigar o anular violaciones. Las plataformas pueden necesitar limitar el comportamiento inauténtico coordinado. Sin embargo, esas mismas acciones, especialmente cuando se adoptan durante una campaña tensa, pueden acarrear altos costes de legitimidad si se perciben como políticas, selectivas u opacas.

Esto crea una vulnerabilidad estructural. El principal riesgo no es solo la desinformación en sí, sinotambién la erosión de la confianza en las instituciones destinadas a proteger las elecciones. Cuando lacredibilidad es débil, incluso las salvaguardias legales pueden reformularse como prueba de unproceso «robado». En otras palabras, la respuesta defensiva puede convertirse en parte de la narrativa.

Por eso el debate no termina cuando termina la votación. Incluso si una acusación concreta de «amaño» se desvanece, el marco permanece. Puede reutilizarse en futuras campañas y también ampliarse para atacar los esfuerzos a nivel de la UE destinados a reforzar la integridad electoral. En los contextos de Chequia y Polonia, estas narrativas se han integrado en mensajes más amplios centrados en la soberanía: escepticismo hacia las instituciones de la UE y oposición al apoyo a Ucrania. Estos acontecimientos no son causados únicamente por la desinformación, pero narrativas como el «escenario rumano» ayudan a que la desconfianza institucional suene normal, y eso reduce el coste político de explotarla.

La implicación es incómoda, pero clara: proteger las elecciones no es solo un desafío técnico. También es un desafío de legitimidad. Si las instituciones no pueden explicar sus acciones con rapidez, claridad y coherencia, los actores adversariales pueden llenar el vacío con un relato más fácil de difundir que un argumento jurídico.

Para entender por qué este marco se propaga con tanta eficacia, conviene examinar los mecanismosque convierten acusaciones aisladas en un relato político duradero.

Mecanismos en uso: por qué la desinformación supera a la verificación en los medios de formato breve

El proceso electoral es la piedra angular de la democracia, pero es cada vez más vulnerable a la manipulación. Los ejemplos checo y polaco muestran que el «escenario rumano» circula a través de un sistema de difusión conocido. No depende de una sola publicación viral ni de una única plataforma; se propaga cuando varios canales refuerzan la misma sospecha al mismo tiempo: videos de formato breve, comentarios politizados en X y mensajes persistentes en Telegram. En este entorno, incluso señales menores, como debates judiciales, herramientas de monitoreo o acciones de las plataformas, pueden reformularse como prueba de «control oculto».

Rumanía ilustra cómo estas dinámicas pueden escalar durante una votación de alto riesgo. Las investigaciones registraron ciberataques extensos, incluidos más de 85.000 ataques contra la infraestructura informática electoral durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2024, que continuaron intensamente el día de la votación y la noche posterior. Junto con la presióntécnica, las narrativas fueron amplificadas mediante contenido generado por IA, redes de bots, cuentas coordinadas y canales de Telegram. Estas tácticas no necesitan «convencer a todos». Su objetivo suele ser crear duda e inflar la sensación de caos.

Los incentivos de las plataformas ayudan a que estas acusaciones escalen, ya que los algoritmos tienden a premiar el contenido emocional, polarizante y fácil de compartir. Esto otorga una ventaja a las acusaciones sensacionalistas frente a las explicaciones cuidadosas, especialmente en formatos breves. Con el tiempo, esto puede crear aislamiento algorítmico, en el que los usuarios se encuentran repetidamente con el mismo marco interpretativo y rara vez ven contexto correctivo. Los bots y los grupos coordinados aceleran aún más este efecto al aumentar la visibilidad y crear la impresión de un amplio consenso.

Estos mecanismos no son exclusivos de Rumanía. En Alemania, los ciclos electorales de 2024-2025 registraron un aumento de narrativas conspirativas y actividades de influencia, incluidas propaganda coordinada, presión cibernética y amplificación en red. Antes de las elecciones de 2025, se identificaron más de 240 canales políticos de Telegram dirigidos a audiencias alemanas, que difundíancontenido pro-Kremlin y extremista. El patrón es constante: los agravios internos proporcionan elpunto de entrada, y las redes multiplataforma ayudan a convertirlos en relatos más amplios sobre traición institucional.

Recomendaciones de intervención política

Combatir las campañas de desinformación e injerencia extranjera ha demostrado ser un desafíocomplejo y requiere un enfoque multifacético. Dado que el problema es tanto técnico como político, las soluciones deben abordar al mismo tiempo la infraestructura y la legitimidad.

En este contexto, fortalecer los marcos regulatorios, así como mejorar las leyes existentes que rigen las plataformas digitales, es vital para garantizar la rendición de cuentas por la difusión de desinformación.

  • Para el nivel de la UE / Reguladores

La Ley de Servicios Digitales (DSA) es la principal norma que regula las plataformas de redes sociales en la UE, al imponer requisitos para la eliminación de contenidos ilegales, la transparencia algorítmica y el abordaje de riesgos sistémicos como la desinformación y la manipulación electoral. Si bien la DSA refuerza la rendición de cuentas de las plataformas y garantiza los derechos de los usuarios, presenta deficiencias operativas en el panorama digital actual.

La aplicación de la DSA debería ir más allá de la publicidad política formal para abordar campañas de influencia orgánica, como la observada en Rumanía. Esto incluye exigir a las grandes plataformas que realicen evaluaciones de riesgo en tiempo real durante los períodos electorales y que proporcionen mayor transparencia sobre la amplificación algorítmica, en particular respecto del contenido político viral.

Sin embargo, la eficacia de estas medidas también depende de la rapidez y coherencia con que los Estados miembros implementen y pongan en funcionamiento el marco a nivel nacional. Como mostró el caso checo, los retrasos en la transposición y aplicación de los mecanismos relacionados con la DSA pueden debilitar la capacidad de la UE para responder rápidamente a campañas de influencia coordinadas. Por ello, las herramientas críticas para contrarrestar la manipulación informativa extranjera resultan menos eficaces durante períodos sensibles.

La UE también debería fortalecer su Sistema de Respuesta Rápida (RRS) para permitir un intercambio transfronterizo de información más ágil cuando surjan campañas coordinadas, garantizando que las señales, como el aumento de mensajes coordinados observado en torno a Georgescu, se identifiquen y aborden de forma temprana. Esto mejoraría la coordinación entre los Estados miembros y reforzaría la detección temprana de campañas de influencia coordinadas. La cooperación internacional es crucial para abordar estos desafíos. La colaboración entre los Estados miembros de la UE y sus socios permite a los países compartir las prácticas más eficaces y desarrollar respuestas coordinadas frente a las campañas de desinformación. En esta etapa, resulta fundamental defender una postura unificada contra la injerencia extranjera en las elecciones parapreservar la integridad democrática más allá de las fronteras.

Por último, se necesitan estrategias regulatorias más claras para plataformas insuficientemente reguladas como Telegram.

Las plataformas de mensajería se convierten en caldo de cultivo para comunidades extremistas, redes conspirativas y operaciones de influencia extranjera, y difunden continuamente narrativas no verificadas e información falsa.

  • Autoridades electorales nacionales

Los casos destacados demuestran que la eficacia regulatoria depende no solo de la legislación en sí, sino también de la rapidez institucional, la coordinación y la capacidad de aplicación durante una crisis electoral que evoluciona con rapidez.

Por ello, las autoridades nacionales deben priorizar estrategias de comunicación proactiva. En Rumanía, la anulación en una fase tardía creó un vacío informativo que permitió que prosperara la narrativa del «escenario rumano». Por tanto, los órganos electorales deberían implementar estrategias de refutación preventiva antes de las elecciones, explicando claramente bajo qué condiciones legales los resultados podrían ser impugnados o anulados.

Además, las autoridades deberían desarrollar un manual de comunicación de crisis para decisiones de alto impacto, como las anulaciones, garantizando mensajes rápidos, transparentes y coherentes entre las instituciones. Esto incluye una estrecha coordinación con los tribunales y los servicios de inteligencia para evitar una comunicación fragmentada que pueda ser explotada por actores de desinformación.

La conclusión clave es que proteger la democracia no depende únicamente de contrarrestar la desinformación, sino también de fortalecer las instituciones que la previenen. Un mayor apoyo a los reguladores nacionales y una cooperación transfronteriza más sólida son esenciales para abordar las amenazas desde una fase temprana.

  • Sociedad civil y medios de comunicación

La sociedad civil y los medios independientes deberían pasar de la refutación reactiva a la inoculación narrativa proactiva. El caso de Rumanía muestra que, una vez que las narrativas sobre «elecciones robadas» se consolidan, resulta difícil revertirlas. Por tanto, los esfuerzos de verificaciónde datos deberían complementarse con la identificación temprana de narrativas emergentes y explicaciones claras sobre cómo operan las tácticas de desinformación.

Fomentar alianzas entre empresas tecnológicas y la sociedad civil puede aumentar la visibilidad de la información verificada. Sin embargo, estos esfuerzos deberían centrarse en construir confianza a largo plazo, en particular explicando procesos institucionales complejos de manera accesible.

Por último, promover la alfabetización mediática mediante programas educativos orientados a mejorar el pensamiento crítico y la toma de decisiones informadas podría permitir a las personas identificar mejor la información falsa. La colaboración con organizaciones de la sociedad civil para concienciar sobre las tácticas de desinformación, especialmente vinculadas a contextos electorales en tiempo real, puede reforzar aún más este esfuerzo.


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