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El informe ha sido elaborado por el Transatlantic Dialogue Center con el apoyo del Fondo Askold y Dir, en el marco del proyecto «Strong Civil Society of Ukraine – a Driver towards Reforms and Democracy», implementado por ISAR Ednannia y financiado por Noruega y Suecia. El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva del Transatlantic Dialogue Center y no puede interpretarse, bajo ninguna circunstancia, como reflejo de las opiniones del Gobierno de Noruega, del Gobierno de Suecia ni de ISAR Ednannia.
Revisores externos
Dmytro Lebedyev, experto sénior del sector de TI y Telecomunicaciones en la Better Regulation Delivery Office (BRDO)
Veronika Movchan, directora académica y responsable del Centro de Estudios Económicos del Institute for Economic Research and Policy Consulting
Anton Antonenko, vicepresidente del DiXi Group
Vitalii Dankevych, doctor en Economía, catedrático y decano de la Facultad de Derecho, Administración Pública y Seguridad Nacional de la Polissia National University; investigador sénior asociado del CSIS y fellow del CEPA.
Ivan Golturenko, geólogo, especialista en GPR Investigation
Yuliia Shaipova, experta afiliada al Consejo de Política Exterior «Ukrainian Prism»
Hennadiy Maksak, director ejecutivo del Consejo de Política Exterior «Ukrainian Prism»
Oleksandra Azarkhina, Especialista principal del Departamento de Implementación de Gestión de la Innovación y Desarrollo del Mando de las Fuerzas de Defensa Aérea de Corto Alcance del Mando de la Fuerza Aérea de las Fuerzas Armadas de Ucrania
Los autores también agradecen a Valentyn Badrak, Pavel Bilek, Mihai Sebastian Chihaia, Kaspars Germanis, Gustav Gressel, Iryna Kosse, Juraj Majcin, Iana Okhrimenko, Garry Poluschkin y Maria Repko sus valiosos comentarios y sugerencias.
Pese a su reputación de innovación digital, el progreso de Ucrania sigue dependiendo en gran medida de los servicios digitales públicos, con una adopción débil de la inteligencia artificial (IA) y una transformación digital limitada entre las empresas.

La UE ya asume costes fiscales derivados del apoyo a los ucranianos que residen en su territorio, mientras que la adhesión de Ucrania podría generar mayores flujos de migración laboral y una competencia más intensa por determinados puestos de trabajo.
La capacidad de Ucrania para contribuir a la seguridad energética de la UE se ve limitada por los daños causados por la guerra en su infraestructura energética y por su capacidad limitada de energías renovables.
La adhesión de Ucrania ofrecería beneficios limitados, al tiempo que ejercería una presión considerable sobre el presupuesto agrícola de la UE, en particular debido a los elevados pagos previstos de la PAC (entre 7 y 10 mil millones de euros al año), así como sobre la estabilidad del mercado.
1.5. Materias primas críticas: Hacia un suministro diversificado a través de la asociación entre la UE y Ucrania
La adhesión de Ucrania no se traducirá en beneficios concretos para la UE en materia de materias primas críticas y seguridad de la cadena de suministro, mientras que Estados Unidos obtiene la mayor parte de los beneficios de las materias primas críticas de Ucrania.
El modelo de resiliencia de Ucrania, moldeado en gran medida por las condiciones de la guerra, podría no ajustarse a las prácticas consolidadas de la UE, ya que se percibe como una respuesta impulsada por la crisis y no como una capacidad institucional a largo plazo adaptada al contexto de la Unión.
La cooperación militar con Ucrania sigue siendo, en gran medida, puntual y transaccional, sin una vía estructurada para incorporar la experiencia de combate probada de Ucrania a la interoperabilidad, el desarrollo de capacidades y los estándares de formación de la UE.
La fortaleza de Ucrania radica principalmente en el ensamblaje rápido y la adaptación táctica, más que en la innovación de plataformas «revolucionarias»; no es compatible con los estándares de la OTAN/UE, lo que limita su idoneidad para adquisiciones a gran escala y largo plazo.