
Marianna Fakhurdínova, coordinadora del Programa de Asociación UE-Ucrania en el Transatlantic Dialogue Center, ofreció un comentario a Polish Radio for Ukraine sobre la disposición de Estados Unidos y Europa para defender el flanco oriental de la OTAN ante el crecimiento de las amenazas rusas.
Fakhurdínova subrayó que el desafío principal no reside únicamente en incidentes aislados, como las incursiones de drones en el espacio aéreo europeo ola actividad de la «flota en la sombra» de Rusia, sino también en la ausencia de una estrategia integral y coherente para disuadir a Rusia. Según ella, las respuestas europeas a los ataques híbridos siguen siendo en gran medida ad hoc, mientras Europa continúa buscando un modelo eficaz de coordinación en materia de seguridad.
Asimismo, destacó que, incluso en los casos en los que la amenaza es evidente, los Estados miembros de la UE suelen actuar de manera fragmentada. Las decisiones continúan adoptándose a nivel nacional, ya que el control de la política de seguridad sigue siendo una cuestión altamente sensible para los gobiernos nacionales. Como resultado, la respuesta parece inconsistente: algunos países detienen embarcaciones vinculadas a la «flota en la sombra» de Rusia, mientras que otros no; del mismo modo, no ha habido una respuesta unificada y firme ante las incursiones de drones rusos en el espacio aéreo de la UE.
Fakhurdínova también abordó el debate sobre la autonomía estratégica de Europa. Señaló que un alejamiento completo del armamento estadounidense y una sustitución rápida del papel de Estados Unidos no constituyen escenarios realistas en esta etapa. Según algunas estimaciones, una transición de este tipo podría costarle a Europa alrededor de 1 billón de dólares estadounidenses. Aunque la UE ya está invirtiendo en programas de defensa y ha asignado 150 mil millones de euros al rearme, el ritmo de estos cambios sigue siendo insuficiente.
También subrayó que la dependencia de Europa de Estados Unidos no es solo financiera, sino también tecnológica. Esto incluye capacidades críticas como los sistemas de defensa aérea Patriot, los sistemas de misiles de largo alcance, la logística, la inteligencia y el paraguas nuclear estadounidense. Estos elementos desempeñan actualmente un papel central no solo en el apoyo a Ucrania, sino también en el sostenimiento de la arquitectura más amplia de la seguridad europea.
Al mismo tiempo, Fakhurdínova señaló que Europa está fortaleciendo gradualmente sus propias capacidades de defensa, aunque se trata de un proceso largo y complejo que depende en gran medida de la voluntad política de los distintos Estados. Por ello, en su evaluación, reemplazar plenamente a Estados Unidos no es una perspectiva a corto plazo; más bien, la prioridad debería centrarse en una mayor coordinación europea, inversiones sostenidas y planificación estratégica.
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