


Falso: los ucranianos retienen como rehenes a especialistas rusos en la central nuclear de Rivne
La representación rusa ante el OIEA difunde que Ucrania supuestamente retiene por la fuerza a especialistas nucleares rusos en la central nuclear de Rivne. Todo lo relacionado con instalaciones nucleares sigue siendo el mejor cuento del coco para asustar a los rusos. Sin embargo, no hay especialistas nucleares de Rusia trabajando en la central de Rivne. Así lo afirma Energoatom, el operador nuclear ucraniano. Según la información disponible, solo había cuatro guardias armados rusos que acompañaron recientemente la carga —elementos de combustible nuclear entregados a la central antes de que comenzara la «operación militar especial»—. Desde entonces y hasta su descarga y transferencia a la parte ucraniana, la custodiaron conforme a las obligaciones contractuales. Ahora que la carga ha sido descargada y los guardias han salido del recinto de la central, no tienen prisa por abandonar Ucrania. ¿Quizá no quieren regresar a su patria porque fue ella quien desencadenó la guerra? Por cierto, están bien alojados y disponen de todo lo necesario en un hotel, por voluntad propia. Mientras tanto, en la central nuclear de Zaporiyia hay efectivamente 11 especialistas nucleares que representan a Rosatom, el operador nuclear ruso, a quienes nadie invitó. Son ellos quienes entraron en la central con ayuda de las fuerzas invasoras rusas y permanecen allí ilegítimamente. Conviene recordarlo al difundir noticias sobre «rehenes».
Falso: Rusia está creando un corredor humanitario para permitir que 67 buques extranjeros salgan de los puertos ucranianos. Los barcos extranjeros no pueden salir por la amenaza de minas y bombardeos ucranianos.
Como de costumbre, Rusia sigue intentando rescatar a alguien y tender una mano, aun cuando nadie se lo pide y esa mano está manchada de sangre. Hace tiempo que todos desconfían de sus «corredores». Ahora son los barcos a los que Rusia va a «rescatar» de los puertos ucranianos. Antes, los rusos proclamaron que los ucranianos habían minado la zona marítima y que 420 minas vagaban a la deriva por el mar Negro. Es el caso clásico de quien acusa a otro para alejar de sí todas las sospechas. ¿De dónde sacaron datos tan exactos sobre el número de minas a la deriva? ¿Cómo puede alguien contarlas y conocer su ubicación? Para quien las colocó, es muy sencillo. Esto implica que es obra sucia de Rusia, salvo que sea otra historia falsa destinada a intimidar a más países para que suspendan todo el tráfico marítimo en el mar Negro. Rusia cree que no solo Ucrania y ella deben temer, sino también Bulgaria, Rumanía y Turquía. Todos son aliados de la OTAN, así que su ansiedad debe aumentar, ¿verdad? Podría aumentar no solo por la agresión rusa, sino también por su estupidez. Al inicio de la guerra había unos 80 buques en puertos ucranianos, la mayoría extranjeros. Algunos fueron atacados y uno se hundió; hubo tripulantes heridos y muertos. Tras anunciarse la amenaza de minas, el Kremlin busca claramente infundir aún más miedo a las tripulaciones extranjeras para que eviten no solo los puertos ucranianos, sino también los de los vecinos de Ucrania en el mar Negro. Entretanto, al representar su papel de «liberador», Rusia sí podría despejar un corredor seguro —recogiendo esas 420 minas— para que todos le agradezcan y sus mentiras parezcan más creíbles.
Falso: los rusos encuentran medallas ucranianas por la «Toma de Crimea»
Aquí llega otro intento de justificar la «operación militar especial» de Rusia en Ucrania, destinado a explicar por qué era urgente e inevitable. Desde los primeros días de guerra se ha dicho a los rusos que Ucrania planeaba supuestamente recuperar por la fuerza los territorios temporalmente ocupados de las regiones de Luhansk y Donetsk. Lo mismo se alegaba respecto de Crimea, anexionada ilegalmente por Rusia. Los propagandistas también afirmaron que Ucrania se preparaba para atacar a Rusia o Bielorrusia. Y por eso Rusia habría lanzado un «ataque preventivo» invadiendo Ucrania. Ahora la agencia RT del Kremlin publicó en Telegram una foto de lo que afirma son medallas por la «Toma de Crimea» ya acuñadas por los ucranianos. En las redes circulan activamente fotos de estas «medallas», supuestamente descubiertas en una oficina de reclutamiento militar en partes de la región de Jersón ocupadas por fuerzas rusas. Los rusos también aseguran conocer las fechas exactas de esta «operación»: Ucrania habría planeado recuperar Crimea en la primavera de 2022 con apoyo de aliados de la OTAN. Lo ridículo de esta historia falsa es la cantidad de errores cometidos por sus autores rusos al crear estos «galardones». El «certificado» que acompaña la medalla dice que se emitió por una «orden» presidencial, cuando en realidad debería ser un «decreto». Además, las iniciales de Zelensky aparecen como «V.A.», mientras que en ucraniano son «V.O.». La calidad del papel es tan pobre que no resiste crítica alguna. El certificado carece también de número de serie y sello, pero eso no es todo: la propia formulación del nombre de la medalla es dudosa. Si Ucrania quisiera producir esas medallas, diría «Liberación», no «Toma».
Falso: «nacionalistas» disparan contra civiles en Cherníhiv por pedir salir de la ciudad
En su último informe, funcionarios rusos de Defensa cuentan otra historia de terror sobre «nacionalistas» ucranianos: afirman que disparan contra civiles en Cherníhiv que piden permiso para huir a zonas más seguras. También afirman que más de la mitad de los 120.000 residentes que quedan están enfermos y no reciben atención médica. Pero ¿de quién es la culpa de que no puedan recibirla? ¿No es por los esfuerzos de «liberación» de Rusia que los hospitales de Cherníhiv, como el resto de la ciudad, se han quedado sin energía? Antes de la invasión, la ciudad prosperaba, hasta que llegaron aquellos «liberadores» rusos a intentar sitiarla. Cherníhiv es una de las grandes ciudades ucranianas más cercanas geográficamente a Rusia, y sus habitantes solían tener una actitud positiva hacia los rusos; hoy ocurre lo contrario. Aun así, la propaganda rusa intenta convencer a su población, incluso con estas historias de terror, de que había que liberar a los habitantes de Cherníhiv del gobierno de monstruosos nacionalistas. ¿Recuerdan a las personas asesinadas mientras hacían cola para comprar pan? A los rusos les dijeron que las fuerzas invasoras no eran responsables de esa atrocidad. Ahora les dicen que los nacionalistas disparan contra su propia gente. Estas afirmaciones buscan intimidar a los ciudadanos rusos y convencerlos de que la guerra es correcta. Según la lógica del gobierno ruso, todos los que apoyan a Ucrania son nazis. Pero lo hacen 141 Estados miembros de la ONU, además del Papa, Elon Musk y el Comité Olímpico. ¿También son todos nazis? ¿O, por el contrario, el nazismo ha alcanzado en Rusia una escala aterradora y se ha instalado en la mente rusa? Mientras tanto, en Cherníhiv se observa una catástrofe real: la ciudad está al borde de la supervivencia y sus alrededores han sido arrasados por bombardeos. La mitad de la población ya huyó y, entre los 130.000 restantes, hay muchos enfermos y personas vulnerables. Cherníhiv está completamente aislada de Kyiv porque los rusos bombardearon el puente sobre el río Desná, utilizado para llevar ayuda humanitaria y evacuar civiles. Los residentes dicen ahora que los rusos elaboran listas de civiles para evacuarlos a la región rusa de Kursk. Tras cortar la conexión de Cherníhiv con la capital, prácticamente han convertido a sus habitantes en rehenes, obligándolos a evacuar a Rusia; sin embargo, los locales siguen negándose, desafiando amenazas de represalias. No son solo crímenes de guerra, sino crímenes de lesa humanidad que competen a la Corte Penal Internacional.