Mariupol, ciudad de la Santísima Virgen María, ciudad de mártires

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marzo 15, 2022

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No hace mucho, el papa Francisco llamó a Mariupol ciudad «martirizada», que se ha convertido en la encarnación de una catástrofe humanitaria y del genocidio de civiles a una escala sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Las tropas rusas de ocupación han bombardeado constantemente la ciudad, destruyendo de forma bárbara barrios residenciales e infraestructura civil. El 80 por ciento de las viviendas de la ciudad han sido completamente destruidas o gravemente dañadas. Mariupol es prácticamente inhabitable, sin calefacción central ni suministros de agua y electricidad.

Por órdenes directas de Vladimir Putin, las fuerzas rusas han estado matando a civiles y destruyendo sus hogares, mientras dejan intactas las instalaciones industriales locales y el puerto de Mariupol. Esto demuestra los objetivos depredadores de Rusia y su deseo de enriquecerse con la sangre de los pacíficos ucranianos.

Según datos oficiales, 7,000 civiles ya han muerto en bombardeos enemigos, mientras que el número no oficial de víctimas podría alcanzar los 20,000. El número de heridos es mucho mayor. Los cuerpos se entierran en fosas comunes —en trincheras, parques y contenedores de basura— en medio de bombardeos incesantes. Ya no queda espacio en los cementerios de la ciudad devastada por la guerra. El resto de los cuerpos en descomposición no puede ser recuperado debido a las hostilidades y permanece al aire libre. Las tropas de ocupación prácticamente han sitiado la ciudad, la mantienen bloqueada y utilizan a los habitantes como escudos humanos.

La tragedia de Mariupol demuestra los planes de Putin de aniquilar completamente a Ucrania como Estado y a los ucranianos como nación. Si no se obstaculizan sus planes maniáticos, el próximo objetivo de Putin podría ser cualquier país europeo.