


Tras sufrir una derrota táctica completa en Ucrania, Rusia se ve obligada a reconsiderar sus próximas acciones en el frente. Al no lograr ocupar rápidamente ciudades ucranianas clave, como pretendía inicialmente, las tropas rusas refuerzan su presencia en los territorios que ocupan. Contrariamente a las palabras anteriores de Putin de que «Rusia no planea apoderarse del territorio de Ucrania», las acciones de las tropas rusas constituyen una ocupación clásica, con la integración gradual de los territorios ocupados en la Federación de Rusia en los ámbitos económico, político y demográfico.
Rusia se encuentra bajo una presión política y económica sin precedentes; su ejército está mal equipado y no cuenta con una capacidad real de movimiento terrestre. En estas circunstancias, el Kremlin puede abandonar los planes de seguir apoderándose de Ucrania, pero intentaría consolidar los territorios ya capturados.
Putin puede intentar unir los territorios ocupados de las regiones de Jersón y Zaporiyia con el territorio de las llamadas repúblicas L/RPD. Sería una especie de prototipo del «escenario coreano» para dividir artificialmente Ucrania. En teoría, supondría consolidar territorios controlados de facto por Rusia y obtener una pausa táctica antes de una nueva ofensiva. A gran escala, es imposible llevar a la práctica ese proyecto. Los ocupantes se enfrentan al rechazo y la resistencia absolutos de los residentes locales. Además, desde el punto de vista sociopolítico, unir Jersón con las L/RPD es una pura utopía. Además de enormes pérdidas financieras, Rusia se encontrará con una resistencia partisana en la retaguardia y quedará empantanada en una guerra asimétrica, donde la parte del conflicto con más recursos tiene pocas posibilidades de ganar.
El «escenario coreano» también es irrealista porque los territorios ucranianos actualmente controlados por Rusia son pequeños fragmentos dispersos a lo largo de una línea de frente de 1.800 kilómetros. A menudo son solo carreteras por las que se desplazan caóticamente los convoyes rusos y cuyas fronteras cambian constantemente debido a las hostilidades. Por ello, el concepto de dividir Ucrania mediante la toma de las regiones meridionales y orientales es técnicamente imposible. Rusia controla zonas relativamente pequeñas en el norte, el este y el sur de Ucrania. Por el momento, es físicamente imposible unirlas.
Rusia está al borde de una suspensión de pagos inminente. Cualquier territorio adicional dentro de su composición supone una carga financiera y económica. Ya se habla de una posible congelación de los depósitos bancarios de los rusos. Subvencionar a Ucrania sería una medida extremadamente impopular y gravosa para el tesoro ruso.