El ejército ruso opta por tácticas de «guerra de trincheras» en los territorios ocupados de Ucrania

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marzo 24, 2022

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Esto puede cambiar y remodelar las tácticas de las hostilidades, prolongándolas. En ese caso, la economía rusa entrará en una recesión aún mayor y se introducirán nuevas sanciones, en particular contra las reservas de oro y divisas de la Federación de Rusia por valor de 132 mil millones de dólares. Para prolongar la guerra, Rusia inventará un pretexto que justifique la movilización total, porque el recurso humano arrojado a la guerra contra Ucrania se está agotando rápidamente.
Si Rusia opta por una guerra prolongada, la campaña de siembra en Ucrania se verá interrumpida. Ya es imposible realizar los trabajos agrícolas en los volúmenes habituales, y la ampliación de la geografía de las hostilidades, inevitable en tal escenario, pondrá en peligro la seguridad de la cosecha. Por tanto, ya este año el mundo afrontará un grave problema de seguridad alimentaria y algunos países estarán al borde de la hambruna.

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Amenaza de contaminación radiactiva en Europa. Rusia combate cerca de la central nuclear de Chernóbil y, como resultado de los bombardeos, continúan los incendios en bosques radiactivos. La concentración de cesio y estroncio en la región de Kyiv ya supera los límites permitidos. El Kremlin somete a toda la humanidad a un riesgo sin precedentes e ignora las posibles consecuencias.
Rusia busca desesperadamente un pretexto que justifique una movilización nacional. Podría tratarse de una provocación con armas químicas, un atentado terrorista o un bombardeo masivo cuya culpa se atribuiría a Ucrania. Rusia quiere víctimas masivas entre los rusos: su número debería ascender a cientos o miles, y podría decidir cometer este crimen sangriento para continuar la guerra.
Se está gestando una ruptura dentro de la élite gobernante rusa. El Kremlin ha ido demasiado lejos en su sangrienta aventura militar y Putin inevitablemente buscará culpables. En particular, se comenta ampliamente la desaparición de las pantallas de televisión del ministro de Defensa de la Federación de Rusia, S. Shoigu. Se cree que próximamente habrá en Rusia destituciones masivas de los jefes de las estructuras y unidades militares implicadas directa o indirectamente en la guerra contra Ucrania. En cualquier caso, esto conducirá a cambios en la naturaleza de las hostilidades y, posiblemente, del diálogo político.


Rusia intensificará gradualmente la censura y suprimirá la glasnost y la libertad de pensamiento. La actual situación sociopolítica de la Federación de Rusia contribuye a su transformación en un análogo de la URSS durante el gobierno de N. Jruschov, cuando hubo importantes represiones internas y una confrontación directa con Occidente a escala mundial. Putin inicialmente subestimó la respuesta de Occidente a su agresión contra Ucrania y ahora ha decidido llegar hasta el final, hasta lograr el resultado de la guerra deseado por el Kremlin o sufrir pérdidas que le impidan continuarla.


Los países de Europa Oriental corren el mayor peligro de que estalle una guerra real desde 1945, en especial Polonia, los Estados bálticos y Moldavia. La estrategia militar rusa prevé atacar las cadenas de suministro de la OTAN que llevan ayuda militar a Ucrania, así como desplegar tropas rusas en la frontera con Transnistria. Rusia quiere cortar por completo el acceso de Ucrania al mar y crear un cuasiestado desde la RMP hasta Járkov. Si lo logra, los rusos provocarían un incidente para justificar la invasión de Moldavia y Rumanía, con posterior acceso a Bulgaria. Putin se propuso devolver al control de Moscú los países que en su día estuvieron en la órbita de influencia del Imperio ruso/URSS.


Rusia utiliza mentiras y desinformación por doquier. Contrariamente a las palabras de Putin de que «Rusia no pretende ocupar el territorio de Ucrania», las acciones de las tropas rusas constituyen una ocupación clásica y crean las condiciones necesarias para la rápida integración de los territorios ocupados en los sectores económico, logístico, científico, educativo e informativo de la Federación de Rusia. El Kremlin emplea la misma vieja táctica del Imperio ruso: la absorción progresiva de territorios adyacentes. El mismo escenario espera a Polonia, los países bálticos y Moldavia si la agresión militar rusa se extiende a esos países.


La táctica de China consiste en esperar a que se decida un vencedor. La República Popular China difundirá relatos prorrusos, pero no apoyará abiertamente al Kremlin. Pekín está interesado en debilitar tanto a Rusia como a Occidente, y la guerra es la tormenta geopolítica perfecta.


La economía rusa afronta la siguiente etapa de declive. Se prevé que regresará gradualmente al estado de los años noventa tras el colapso de la URSS. Todos los esfuerzos se orientarán a la autosuficiencia y, en los ámbitos donde ello sea imposible, al abandono. Al mismo tiempo, en caso de «congelación» de la guerra, algunas empresas occidentales intentarán encontrar resquicios para regresar a Rusia.