El 17 de diciembre, el presidente del Transatlantic Dialogue Center, Maksym Skrypchenko, participó en una sesión informativa en línea organizada por el Center for Liberal Modernity titulada “Garantizar la fortaleza de Ucrania en medio de la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos”. Junto con Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, y Constanze Stelzenmüller, directora del Centro sobre Estados Unidos y Europa de la Brookings Institution, analizó la evolución de las dinámicas de las negociaciones de paz y la posición estratégica de Ucrania.

La sesión informativa, moderada por Ralf Fücks, fundador y director ejecutivo de LibMod, examinó cuestiones críticas sobre el papel de Europa y la implicación de Estados Unidos en posibles conversaciones de paz, a raíz de las recientes negociaciones en Berlín.
En sus intervenciones, el presidente del TDC subrayó que el enfoque de Ucrania ha evolucionado de manera significativa desde principios de 2025, en particular al gestionar la relación con la administración Trump. Gran parte del discurso diplomático reciente se ha centrado en evitar ser acusado de obstaculizar las conversaciones de paz, lo que, paradójicamente, ha contribuido a que el diálogo siga avanzando. Según Maksym Skrypchenko, aunque funcionarios ucranianos y estadounidenses han logrado varios avances en cuestiones de resolución relativamente sencilla, las preguntas de fondo, en especial las territoriales, siguen sin resolverse, y la iniciativa se encuentra ahora en manos de Rusia.
Maksym Skrypchenko destacó el desafío fundamental en el núcleo de las negociaciones: si Rusia puede reconocer el derecho de Ucrania a existir como Estado soberano. Subrayó que esta cuestión sigue siendo central en cualquier debate sobre garantías de seguridad. Señaló la palanca del campo de batalla como el factor más decisivo para unas negociaciones exitosas, destacando que la posición negociadora de Ucrania ha sido sistemáticamente más sólida cuando ha estado respaldada por éxitos militares.
Entre las principales conclusiones compartidas:
- La estrategia de la administración Trump de “esforzarse más” cuando las conversaciones se estancan podría, con el tiempo, generar un momento en el que funcionarios estadounidenses reconozcan que Ucrania ha hecho concesiones mientras Rusia permanece intransigente, lo que potencialmente modificaría la dinámica de la presión estadounidense.
- Los países europeos, en particular los nórdicos y bálticos, ofrecen modelos valiosos sobre cómo mantener el apoyo a Ucrania y, al mismo tiempo, construir canales de comunicación eficaces con la actual administración estadounidense.
- Si bien las recientes sanciones de Estados Unidos contra empresas petroleras rusas señalan cierta disposición a presionar a Moscú, la cuestión fundamental sigue siendo si la administración Trump se comprometerá con la presión sostenida necesaria para llevar a Rusia a negociaciones serias.
La sesión concluyó con un consenso entre los ponentes: Europa debe prepararse para aumentar de manera significativa su apoyo a Ucrania, a fin de que Ucrania pueda negociar cualquier futuro acuerdo de paz desde una posición de fortaleza real y no de vulnerabilidad.