En septiembre, el Centro de Diálogo Transatlántico tuvo el honor de contribuir a la organización de dos importantes actos en Berlín en los que se abordó la cuestión del secuestro de niños ucranianos por parte de Rusia en los territorios ocupados.
Un grupo interfacultativo de parlamentarios del Bundestag alemán, junto con el embajador ucraniano Oleksii Makeiev, la comisaria ucraniana para los derechos de la infancia, Daria Herasymchuk, la representante de la Fiscalía General de Ucrania, Yulia Usenko, y defensores de los derechos humanos de Ucrania, se reunieron para debatir estos atroces crímenes durante el desayuno parlamentario y la mesa redonda "Devolver los niños a Ucrania" (“Bring Back Kids to Ukraine”).


El debate pretendía abordar el papel de la cooperación internacional, los medios de comunicación, la diplomacia y la sociedad civil a la hora de informar a la comunidad mundial sobre este asunto. También pretendía esbozar medidas concretas para el retorno de los niños ucranianos y hacer rendir cuentas a los responsables de violar los derechos de los niños.

Los diputados alemanes dieron una calurosa bienvenida a Illia Matviyenko, de 10 años, acompañado por su abuela, que compartió su historia personal de secuestro en Mariupol y huida de Rusia. A pesar de todo lo que ha pasado, Ilia irradiaba una esperanza y un optimismo que hicieron llorar a muchos de los presentes.
El secuestro de niños para utilizarlos como arma de guerra representa una dimensión especialmente despreciable de este conflicto. Según las pruebas documentadas, Rusia ha secuestrado a unos 20.000 niños ucranianos en su agresión en curso, y 503 han perdido trágicamente la vida. Los niños deportados son sometidos a reeducación, rusificación forzosa y adopción en Rusia.
Esta guerra no es sólo militar o híbrida; también implica el secuestro de niños, explotando a los más vulnerables. Junto con sus socios, TDC se compromete a unir los esfuerzos de los gobiernos ucraniano y alemán para devolver a sus hogares a todos los niños ucranianos deportados.