El nuevo informe para el Center for European Policy Analysis, elaborado por Marianna Fakhurdinova, Coordinador del Programa de Asociación UE-Ucrania en Transatlantic Dialogue Center, analiza cómo han evolucionado, desde la invasión a gran escala de Rusia, los modelos de apoyo en tiempos de guerra de EE. UU. y la UE a Ucrania, y por qué, a comienzos de 2026, la forma en que se entrega el apoyo es tan importante como el volumen de la ayuda comprometida.
El informe sitúa estos desarrollos en un contexto político e institucional más amplio, y examina cómo las decisiones estratégicas, los arreglos de gobernanza y los formatos de coordinación han moldeado, con el paso del tiempo, la entrega de la asistencia militar. También explora cómo los marcos existentes se han adaptado a la evolución de las necesidades en el campo de batalla y a las cambiantes condiciones políticas a ambos lados del Atlántico.
Puntos clave
- La ayuda a menudo ha sido reactiva y fragmentada, condicionada por las preocupaciones sobre la escalada y por una toma de decisiones lenta.
- A medida que se agotaban las reservas, el apoyo pasó de provenir “de existencias disponibles” a centrarse en la inversión en la industria de defensa, la coproducción y los modelos de adquisición (incluidas las compras a fabricantes ucranianos a través del “modelo danés”).
- El papel de la OTAN se ha ampliado, con la creación de NSATU, una misión de la OTAN que coordina la asistencia de seguridad y el entrenamiento para Ucrania, establecida para reforzar la coordinación y el desarrollo de capacidades a más largo plazo.
- Con la reducción del financiamiento militar de EE. UU., Europa necesita instrumentos más previsibles, entre ellos aprovechar los activos rusos congelados, utilizar préstamos SAFE, reforzar las contribuciones a través de PURL y desarrollar enfoques de financiación plurianuales.
Lea el informe completo.
TDC ha desarrollado infografías relevantes sobre la asistencia militar a Ucrania.
