Maksym Chebotarov para Beijing News: Al perderse el “alto el fuego navideño”, ¿siguen existiendo variables?

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diciembre 29, 2025

En una entrevista con Beijing News, Maksym Chebotarov, coordinador del Programa de Cooperación EE.UU.-Ucrania del Transatlantic Dialogue Center (TDC), comentó la falta de avances en torno al denominado “alto el fuego navideño” y expuso la relevancia del plan de paz actualizado de 20 puntos en el contexto de las negociaciones en curso entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia.

Chebotarov señaló que las conversaciones de Miami/Florida, pese a las valoraciones públicas positivas de las partes como “productivas y constructivas”, no han generado un valor añadido tangible. Previamente, se emitieron declaraciones optimistas por parte del enviado especial de Estados Unidos Steve Witkoff, el jefe negociador de Ucrania Rustem Umerov y el enviado presidencial especial del presidente ruso para inversión extranjera y cooperación económica Kirill Dmitriev. Chebotarov sostiene que el formato actual de las negociaciones se asemeja más a una diplomacia itinerante, con Washington como principal mediador, mientras que un arreglo de paz integral sigue siendo difícil de alcanzar.

Según Chebotarov, el plan de paz de 20 puntos publicado es una versión condensada de propuestas estadounidenses anteriores y, por ahora, funciona como un marco básico más que como un acuerdo internacional plenamente desarrollado. Subrayó que el documento es principalmente de carácter conceptual y requiere una revisión a fondo, en particular en lo relativo a los mecanismos de implementación y su validez jurídica.

Chebotarov añadió que la nueva versión del plan no incluye la exigencia de consagrar jurídicamente la negativa de Ucrania a ingresar en la OTAN. Al mismo tiempo, se discute la posibilidad de incorporar un documento separado, un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos, que establezca que la OTAN no se ampliará ni invitará a Ucrania a adherirse. Advirtió que los acuerdos sobre el despliegue de tropas de la OTAN en territorio ucraniano alcanzados al margen del consenso más amplio de todos los Estados miembros pueden tener una legitimidad jurídica cuestionable.

Chebotarov señaló que el “plan de paz” constituye, en realidad, un proceso de paz integral, por lo que solo puede considerarse un acuerdo si se consensúan todos los asuntos. Como subrayan los negociadores ucranianos, “se acordó lo que de todos modos había que acordar”, es decir, los elementos no controvertidos, como el reconocimiento de la soberanía y la necesidad de un modelo de seguridad renovado para Ucrania. Sin embargo, persisten cuestiones apremiantes, entre ellas el estatus y los aspectos prácticos de la operación de la central nuclear de Zaporiyia, el futuro de los activos rusos congelados, el estatus de la lengua rusa y de la iglesia, y muchas otras. Chebotarov prestó especial atención a la cuestión territorial, en particular al Donbás, que sigue siendo un punto clave de fricción. Enfatizó que las ideas sobre una posible zona económica libre o zonas desmilitarizadas aún no cuentan con parámetros acordados y no pueden considerarse una base para un cese rápido de las hostilidades.

Chebotarov considera que, a juzgar por la información difundida actualmente por la parte rusa, Rusia probablemente seguirá luchando por territorio, lo que puede conducir a una prolongación adicional de las negociaciones y de las consultas diplomáticas en medio de la confrontación militar en curso. Se trata del llamado “hablar mientras se combate”.

En conclusión, Chebotarov señaló que, en ausencia de un acuerdo sobre cuestiones políticas clave, principalmente el arreglo territorial y las garantías de seguridad para Ucrania, lo más probable es que 2026 esté marcado por negociaciones cíclicas y diplomacia itinerante, más que por un acuerdo de paz integral.

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