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Introducción
Las elecciones federales alemanas de 2025 pusieron de manifiesto una profunda transformación en el comportamiento político de la juventud. Desencantados con los partidos tradicionales y frustrados por crisis recurrentes, los jóvenes votantes se orientaron hacia extremos ideológicos antes que hacia opciones centristas moderadas. Sus preferencias estuvieron impulsadas menos por una ideología coherente que por la implicación emocional, la búsqueda de autenticidad y de sentido en la política. Las plataformas de redes sociales se han convertido en arenas decisivas donde estas actitudes se forman, amplifican y radicalizan. Este estudio explora cómo la comunicación digital, las estrategias populistas y las figuras carismáticas en línea han redefinido la movilización política entre la juventud alemana, ofreciendo pistas relevantes para muchas democracias consolidadas que enfrentan cambios generacionales similares.
Los jóvenes votantes rechazan el centro político
La crisis financiera global de 2008 avivó inicialmente un amplio desencanto público con los partidos políticos tradicionales, percibidos como incapaces de responder a los agravios socioeconómicos. Este creciente descontento abrió espacio para que narrativas extremistas, tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha, ganaran legitimidad. La tendencia se vio aún más exacerbada por crisis recientes, como la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania, que han impactado de forma significativa en la política y la economía europeas. Estos acontecimientos han contribuido a intensificar la polarización interna y el rechazo de las normas liberales y globalistas del período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Como resultado, partidos como Alternativa para Alemania (en alemán: Alternative für Deutschland, AfD) y La Izquierda (en alemán: Die Linke) han sabido capitalizar con éxito estos sentimientos.
” El centro político está perdiendo a los votantes más jóvenes de Alemania “
Los jóvenes de entre 18 y 24 años se inclinaron cada vez más hacia los extremos ideológicos en las elecciones federales alemanas de 2025, votando con mayor frecuencia por la AfD de extrema derecha (21%) o por La Izquierda de extrema izquierda (25%). En cambio, los partidos tradicionalmente dominantes, el Partido Socialdemócrata de Alemania (en alemán: Sozialdemokratische Partei Deutschlands, SPD) y la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (en alemán: Christlich Demokratische Union Deutschlands, CDU), registraron sus niveles de apoyo más bajos entre este segmento más joven del electorado. Los Verdes, otrora un pilar del compromiso político juvenil, también obtuvieron uno de sus peores resultados en este grupo demográfico. No obstante, el apoyo global más sólido de la AfD se proyecta entre los votantes de 35 a 44 años, mientras que las generaciones de mayor edad, especialmente las de más de 60 años, siguen inclinándose en mayor medida por el SPD y la CDU. En comparación con las elecciones de 2021, el apoyo a La Izquierda entre los jóvenes aumentó en un récord de 17 puntos porcentuales, mientras que el apoyo a la AfD creció en 14 puntos. Este cambio generacional está impulsado por numerosos factores, entre ellos transformaciones económicas, crisis políticas y la digitalización de la comunicación política. Dentro de este conjunto, la digitalización de la política destaca como una fuerza poderosa pero aún poco analizada.


En la actualidad, las redes sociales proporcionan un espacio donde las identidades políticas se configuran, comparten y refuerzan a menudo más allá del alcance de la supervisión tradicional. Plataformas como Instagram, TikTok, YouTube y X permiten que los actores políticos dirijan contenidos personalizados, impulsados por algoritmos, a la audiencia joven. Este tipo de contenidos fomenta “burbujas de filtro” que limitan la exposición a perspectivas diversas y refuerzan sesgos preexistentes. Los actores radicales de corte populista combinan con habilidad mensajes de alta carga emocional, humor y consignas simplificadas para conectar con jóvenes usuarios que pueden sentirse frustrados o marginados. Al reducir cuestiones sociales complejas a oposiciones binarias, por ejemplo, “nosotros” frente a “ellos”, contribuyen a intensificar la polarización del discurso. En este proceso, la comunicación política se simplifica y se condensa en vídeos breves o publicaciones similares a memes, diseñados para captar rápidamente la atención y suscitar respuestas emocionales en el público joven. Este fenómeno acelera la difusión de narrativas extremistas, socava la calidad del compromiso democrático y debilita los fundamentos pluralistas de las instituciones democráticas.
” Los contenidos impulsados por algoritmos atrapan a los usuarios jóvenes en burbujas de filtro que refuerzan sesgos preexistentes “
En este contexto más amplio, Alemania ofrece un caso valioso para explorar cómo las redes sociales moldean activamente las actitudes políticas y contribuyen a la normalización de la retórica extremista. El caso de la AfD y de La Izquierda ilustra cómo las redes pueden habilitar nuevas formas de movilización política que se apartan de las campañas tradicionales. Al priorizar un lenguaje directo y una fuerte apelación emocional, estos partidos han logrado llegar a los jóvenes y movilizarlos de manera más eficaz que muchos de sus competidores de la corriente principal.
En conjunto, los resultados de las elecciones de 2025 sugieren que el centro político pierde resonancia entre los votantes más jóvenes. En su lugar, los polos ideológicos representados por la izquierda socialista y la derecha nacionalista están configurando cada vez más los patrones de movilización de la juventud alemana. Si se mantiene, esta tendencia podría contribuir a la intensificación de la polarización política y complicar la formación de coaliciones en futuros ciclos electorales.
El giro digital en la política electoral alemana
” Más de la mitad de los votantes reconoce no tener certeza sobre qué fuentes en línea pueden considerar fiables “
En los últimos años, el sistema electoral alemán ha experimentado cambios jurídicos y políticos sustanciales destinados a mejorar su funcionamiento y equidad. La Ley Electoral Federal enmendada, que entró en vigor en junio de 2023, buscaba reducir el tamaño del Bundestag de 733 a 630 miembros y eliminar los mandatos adicionales y compensatorios mediante la introducción del mecanismo de cobertura del segundo voto (en alemán: Zweitstimmendeckung). El calendario electoral se modificó después de una moción de censura en diciembre de 2024, que condujo a la disolución del Bundestag y a la convocatoria de elecciones anticipadas para el 23 de febrero de 2025. El calendario acelerado obligó a los partidos a ajustar sus estrategias de campaña en un plazo limitado. Como resultado, muchas formaciones adoptaron las herramientas digitales y las plataformas en línea como principales canales para llegar al electorado.

Las transformaciones en la forma en que se consume y se difunde la información electoral están impulsadas por dos tendencias: la creciente digitalización de la comunicación política y la disminución de la influencia de los medios tradicionales. Datos recientes de una encuesta representativa realizada por Bitkom a 1.002 personas con derecho a voto entre la segunda y la cuarta semana de 2025 revelan una diversificación significativa en el uso de los medios. Aunque las conversaciones personales (82%) y las emisiones televisivas (76%) siguen siendo las fuentes de información electoral más fiables, las plataformas digitales se han consolidado como la tercera fuente más importante (69%). Esta categoría abarca sitios web, aplicaciones móviles, contenidos de medios digitales, redes sociales y servicios de mensajería. Entre los canales digitales, los sitios web de noticias y las aplicaciones son los más utilizados (63%), seguidos por las redes sociales (51%). La hibridación del consumo de medios tradicionales y digitales indica un cambio respecto a los modelos de comunicación lineales y de arriba hacia abajo, en dirección a formas más participativas y multidireccionales.
El 63% de las personas encuestadas coincide en que el éxito electoral hoy depende de una participación activa en las redes sociales. No obstante, un 68% considera que los partidos de la corriente principal no han llegado a comprender plenamente la importancia estratégica de estos medios. En cambio, el 78% opina que los partidos populistas, muy especialmente Alternativa para Alemania, han ampliado de forma significativa su influencia gracias a un uso hábil de dichas plataformas. Esta asimetría digital tiene implicaciones particulares para los votantes jóvenes: el 66% de los participantes en la encuesta expresa preocupación por la influencia de la AfD sobre la juventud a través de las redes sociales. Aunque el 80% afirma que su propia decisión de voto no ha estado influida o solo lo ha estado marginalmente por la presencia de los partidos en redes, no puede descartarse el efecto acumulado de la campaña digital, sobre todo entre segmentos más susceptibles del electorado.
” Los votantes dependen cada vez más de herramientas y tecnologías externas para evaluar las agendas políticas en competencia, mientras que el proceso democrático se ve desafiado por la desinformación y la erosión de la confianza en las fuentes en línea “
Las elecciones al Bundestag de 2025 se apartan de las dinámicas electorales tradicionales en Alemania en varios aspectos. En primer lugar, los votantes dependen cada vez más de herramientas y tecnologías externas para evaluar las agendas políticas en competencia. Por ejemplo, el 28% de las personas encuestadas declara tener dificultades para comprender los programas de los partidos, y el 32% ya ha utilizado herramientas digitales de ayuda a la decisión como Wahl-o-Mat. Además, el 43% de los votantes puede imaginarse usar sistemas basados en inteligencia artificial para orientar su decisión electoral, lo que indica un aumento de la confianza en la mediación algorítmica.
En segundo lugar, el proceso democrático se ve desafiado por la desinformación y la erosión de la confianza en las fuentes en línea. Una amplia mayoría (75%) considera que la democracia alemana no está suficientemente preparada para contrarrestar de manera eficaz la desinformación. Asimismo, el 56% reconoce que a menudo no sabe con certeza qué fuentes en línea son fiables. En suma, a medida que la frontera entre la campaña tradicional y la digital continúa difuminándose, se hacen más evidentes tanto las oportunidades de participación como los riesgos para la integridad democrática. La creciente dependencia de las herramientas digitales no solo altera el modo en que los votantes acceden y evalúan la información política, sino que también introduce nuevos vectores de influencia, manipulación y polarización.
Motores de la radicalización juvenil
” Los jóvenes votantes desean claridad, honestidad y acción visible, no ambigüedad política “
El apoyo juvenil a los partidos de extrema izquierda y extrema derecha no se basa necesariamente en sistemas de creencias arraigados, sino en un deseo de ruptura sistémica. La AfD, por ejemplo, atrae a hombres jóvenes que buscan claridad y control en un mundo incierto, mientras que La Izquierda conecta especialmente con mujeres jóvenes comprometidas con causas de justicia social y lucha contra la discriminación. En concreto, entre los jóvenes de 18 a 24 años, más de un tercio de las mujeres votó a La Izquierda, mientras que aproximadamente una cuarta parte de los votantes varones se decantó por la AfD. La percepción de que los partidos centristas no actúan con la debida firmeza ni responden con rapidez ha empujado a los jóvenes hacia formaciones que prometen cambios inmediatos e intransigentes. Al mismo tiempo, muchos de estos votantes mantienen la disposición a cambiar de partido en el futuro. Lo que buscan es una sensación de seguridad, honestidad y eficacia en la política. Valoran la comunicación directa, la acción visible y un cierto grado de determinación, incluso cuando esta se presenta en formas percibidas como radicales.
Los jóvenes votantes tienden a mostrar un escepticismo profundo hacia las élites políticas y las instituciones. Esta generación ha alcanzado la mayoría de edad en medio de múltiples crisis, como la inestabilidad financiera, la pandemia global y las emergencias climáticas, todas las cuales han contribuido a la percepción de que el sistema político vigente es incapaz de ofrecer resultados significativos. En consecuencia, muchas personas jóvenes se vuelcan en partidos radicales no por afinidad ideológica, sino por rechazo del statu quo.
Los datos empíricos de 2024 subrayan hasta qué punto preocupaciones sociopolíticas y económicas concretas impulsan esta reorientación. Según el estudio Shell sobre juventud, el 81% de los alemanes de entre 12 y 25 años identifica la guerra en Ucrania como su principal preocupación, seguida de la pobreza (67%) y la contaminación ambiental (64%). Si bien tanto La Izquierda como la AfD canalizan la frustración juvenil hacia la movilización política, el contenido ideológico y el encuadre sociocultural de sus apelaciones difieren claramente.
” Los partidos radicales ofrecen a la juventud lo que el centro no: determinación “
La Izquierda articula su radicalismo en términos de inclusión, equidad social y redistribución, presentándose como defensora de los grupos marginados y garante de los derechos socioeconómicos. Su retórica enfatiza la solidaridad más allá de las fronteras étnicas y culturales, y concibe la migración como un imperativo humanitario más que como una amenaza social. Por el contrario, el radicalismo de la AfD se apoya en un nacionalismo excluyente: defiende políticas migratorias restrictivas y promueve la homogeneidad cultural como medio para restaurar la estabilidad social. Mientras La Izquierda busca ampliar el alcance del Estado del bienestar para abarcar a todos los residentes, la AfD pretende restringirlo, priorizando a la ciudadanía frente a los no ciudadanos y utilizando la política social como instrumento para preservar la identidad nacional.

Crédito: TTRex – Thinktank Rechtsextremismus und Das Progressive Zentrum
El material de grupos focales elaborado por la agencia demoscópica Pollytix, en colaboración con Das Progressive Zentrum (DPZ) y el Thinktank Rechtsextremismus (TTRex), revela que los jóvenes votantes que apoyan a la AfD ven al resto de partidos con una mezcla de crítica, decepción y ocasional respeto. La CDU (Unión) y el SPD se perciben como partidos viejos y tradicionales que ya no aportan ideas nuevas. Muchos votantes de la AfD consideran que estas formaciones han hecho demasiadas promesas sin llevar a cabo acciones reales, especialmente en ámbitos como las políticas de conciliación o la política económica. Algunos votantes de la AfD afirman que anteriormente habían apoyado a la CDU por coincidencia programática, pero que perdieron la confianza debido al desempeño débil de este partido tanto en el gobierno como en la oposición. Critican a la CDU por no haber impulsado reformas importantes y por carecer, en su opinión, de fuerza y coherencia. A pesar de ello, muchos siguen viendo a la CDU como el partido ideológicamente más cercano y algunos incluso apoyan la idea de una cooperación entre la CDU y la AfD.
Partidos como el FDP, Los Verdes (en alemán: Die Grünen) y La Izquierda son vistos de forma más crítica. Los Verdes son descritos como extraños o poco realistas; sin embargo, algunos votantes de la AfD los respetan por ser claros y coherentes en sus posiciones, especialmente en materia de política energética y derechos de las mujeres. El nuevo partido Alianza Sahra Wagenknecht – Razón y Justicia (en alemán: Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit) sigue siendo relativamente poco conocido entre muchos jóvenes votantes de la AfD. No obstante, al estar representado en el Bundesrat y en el Parlamento Europeo, y ser conocido por sus posiciones de populismo de izquierdas y euroescepticismo, sus ideas reciben a veces valoraciones positivas como las de un “nuevo actor con potencial”. Es importante señalar que las y los jóvenes simpatizantes de la AfD no descartan por completo votar de nuevo a otros partidos en el futuro, si estos demuestran actuar con honestidad, coherencia y mayor atención a las necesidades de las nuevas generaciones.
El papel de las redes sociales en la configuración de las preferencias políticas de la juventud
Esta sección presenta un análisis de contenido de la presencia en línea de cinco grandes partidos políticos alemanes (la Unión Demócrata Cristiana, CDU; la Unión Social Cristiana, CSU; Alternativa para Alemania, AfD; el Partido Socialdemócrata, SPD; y La Izquierda, Die Linke) en TikTok e Instagram durante el período de campaña electoral. El período de investigación abarca del 17 de diciembre de 2024 al 22 de febrero de 2025. La elección de estas fechas responde a la lógica del ciclo electoral en Alemania. El día de inicio coincide con la presentación oficial de los programas electorales por parte de los principales partidos, lo que marca formalmente el comienzo de la fase activa de campaña. Este hito se produjo tras la moción de censura contra el canciller Olaf Scholz aprobada por el Bundestag el 16 de diciembre, que condujo a la disolución del gobierno y a la decisión de celebrar elecciones federales anticipadas el 23 de febrero de 2025. La fecha final del estudio se define como el último día completo antes de la jornada electoral. Este punto constituye un límite lógico de la comunicación preelectoral, ya que marca la conclusión de la campaña pública. La selección de estas fechas permite capturar toda la actividad digital de los partidos en redes sociales durante la ventana oficial de campaña.
El análisis se estructura en torno a los siguientes criterios clave: número de seguidores en TikTok e Instagram; número total de publicaciones difundidas durante la fase oficial de campaña; naturaleza del contenido audiovisual y visual, clasificado como: positivo (por ejemplo, autopromoción, resaltado de logros o presentación de propuestas), negativo (por ejemplo, ataques a adversarios), y contenido humorístico o basado en memes, que puede contribuir a la viralidad y al compromiso informal; mensajes centrales de la campaña y grado de coherencia de estos con el programa oficial del partido, evaluando hasta qué punto los tres mensajes principales de campaña se alinean con sus respectivos manifiestos o si implican simplificación, replanteamiento populista o desviaciones temáticas; por último, el papel de las personalidades políticas en redes sociales.
Metodología
El análisis se realizó de forma manual para garantizar un alto grado de precisión y comprensión contextual. Cada publicación difundida por los partidos seleccionados en TikTok e Instagram dentro del período de campaña definido fue examinada y codificada individualmente conforme a los criterios establecidos. Este proceso incluyó el registro de métricas cuantitativas como el número de seguidores, el volumen total de publicaciones y la frecuencia de cada tipo de contenido, así como la evaluación cualitativa del tono, el encuadre de los mensajes y su alineación con el programa oficial del partido. Todas las decisiones de codificación fueron tomadas por la persona responsable de la investigación a fin de mantener la coherencia en todo el conjunto de datos. La base de datos resultante sirvió como fundamento tanto para los resúmenes estadísticos descriptivos como para el análisis interpretativo.
Número de seguidores (a 11 de junio de 2025)
En TikTok, una plataforma conocida por su base de usuarios más joven, a menudo menos implicada políticamente pero más reactiva en términos emocionales, la AfD destaca con un número de seguidores sustancialmente superior (607,8 mil) al de cualquier otro partido. Este partido de extrema derecha supera con creces incluso a actores de la corriente principal como el SPD (87,2 mil) y la CDU (83,4 mil). La Izquierda también muestra un alcance considerable, con 411,4 mil seguidores, lo que indica una presencia en línea relativamente fuerte entre los públicos juveniles de orientación de izquierda. En contraste, la CSU mantiene una base más reducida en TikTok (161,1 mil), probablemente reflejo de su perfil más regional y conservador. Resulta llamativo que la CSU regional tenga más seguidores en TikTok (161,1 mil) que la CDU a escala nacional (83,4 mil). Esta disparidad puede explicarse, al menos en parte, por las diferencias en la duración de actividad en la plataforma: mientras que la CDU publicó su primer contenido en TikTok el 26 de febrero de 2024, la CSU comenzó a publicar el 8 de marzo de 2021, beneficiándose así de un periodo mucho más largo para construir su audiencia. En Instagram, La Izquierda vuelve a demostrar un alcance digital importante con 512 mil seguidores, seguida por la AfD con 320 mil y la CDU con 198 mil. El SPD y la CSU quedan rezagados, con 155 mil y 84,3 mil seguidores, respectivamente. Estas cifras sugieren que, si bien la AfD domina TikTok, La Izquierda concentra una base mayor en Instagram.
Número total de publicaciones durante la ventana de campaña
De forma llamativa, la AfD, pese a su amplia base de seguidores, publicó solo 23 vídeos en TikTok durante el período de campaña. Esto sugiere una estrategia basada en el alcance viral y la amplificación algorítmica antes que en una producción de contenidos de alto volumen. Por el contrario, la CDU y el SPD fueron los actores más activos en TikTok, con 158 y 157 publicaciones, respectivamente, lo que indica un enfoque más tradicional centrado en la visibilidad a través de la constancia. En Instagram, la CDU vuelve a situarse a la cabeza en términos de volumen con 346 publicaciones durante la campaña, seguida de cerca por el SPD (299) y la CSU (276). La AfD (122) y La Izquierda (175) parecen haberse decantado por una estrategia de publicación más moderada.
| CDU | CSU | AfD | SPD | La Izquierda | |
| Número de seguidores (TikTok) | 83,4 mil | 161,1 mil | 607,8 mil | 87,2 mil | 411,4 mil |
| Número de seguidores (Instagram) | 198 mil | 84,3 mil | 320 mil | 155 mil | 512 mil |
| Número total de publicaciones durante el periodo de la campaña (TikTok) | 158 | 62 | 23 | 157 | 126 |
| Número total de publicaciones durante el periodo de la campaña (Instagram) | 346 | 276 | 122 | 299 | 175 |
Naturaleza del contenido audiovisual y visual
CDU: tono positivo, enfoque económico
Pese a compartir un mismo programa político y formar un grupo parlamentario conjunto en el Bundestag, la CDU y la CSU mantuvieron estrategias digitales diferenciadas. Aunque los partidos no competían electoralmente en los mismos estados federados (la CDU se presenta en todo el país salvo Baviera, mientras que la CSU solo se presenta en Baviera), su comunicación en redes sociales permaneció en gran medida separada. Durante el periodo analizado, solo 11 publicaciones se compartieron de manera conjunta entre CDU y CSU, y apenas 6 publicaciones incluyeron tanto al líder de la CSU como al líder de la CDU, Friedrich Merz. Esta limitada superposición pone de relieve la autonomía institucional y comunicativa de ambos partidos y refleja su necesidad de mantener identidades separadas en un sistema electoral que exige a cada formación superar por sí misma el umbral del 5%.
Un rasgo central de la campaña de la Unión Demócrata Cristiana en las elecciones federales de 2025 es su claro enfoque en la política económica como principal instrumento de captación de apoyo y construcción de mensaje. Sin embargo, la CDU no trató la economía como un tema entre otros, sino como el ámbito a través del cual deben abordarse todos los demás desafíos, como la estabilidad social, el cambio demográfico, la innovación tecnológica y la soberanía nacional. Predominó el contenido positivo, que enfatizaba propuestas de política económica, renovación y competencia en el liderazgo. Una parte significativa de la producción de vídeos e infografías del partido se centró en reformas tangibles, como reducciones de impuestos, innovación del sistema de pensiones, desregulación e inversión en infraestructuras digitales. Estos materiales se presentaron, por lo general, con recursos visuales claros, eslóganes optimistas, por ejemplo, #wiedernachvorne, que puede traducirse como “de nuevo hacia adelante”, e imágenes inclusivas dirigidas a la clase media, las pequeñas empresas y las familias jóvenes. Merz se presentó no solo como una alternativa a Scholz, sino como una figura capaz de revertir una década de declive en el liderazgo económico de Alemania.
No obstante, la CDU también difundió una gran cantidad de material de carácter negativo, dirigido principalmente contra la coalición semáforo (SPD, Verdes y FDP), y atribuyó directamente el declive a largo plazo a las políticas aplicadas bajo el mandato del canciller Olaf Scholz y del ministro de Economía y Acción por el Clima, Robert Habeck. Estos mensajes formulaban con frecuencia acusaciones de mala gestión fiscal, indecisión y debilidad moral. Asimismo, la AfD se presentaba como una fuerza peligrosa y antidemocrática, y la CDU excluía expresamente cualquier forma de cooperación con este partido de extrema derecha.
Aunque en menor medida, se emplearon elementos humorísticos con el fin de lograr alcance viral y cercanía, desempeñando un papel complementario. La publicación del Día de San Valentín, por ejemplo, yuxtaponía el simbolismo emocional del amor con la responsabilidad cívica y la recuperación económica: “Hoy: entrega tu corazón al amor. El 23 de febrero: a tu país”. Esta doble apelación combinaba sentimiento personal con un llamamiento nacional, promoviendo la participación electoral de un modo emocionalmente resonante y alineado ideológicamente.

Un ejemplo claro de contenido híbrido en la campaña digital de la CDU en 2025, que mezcló ironía con crítica política incisiva, fueron las publicaciones en redes sociales que mostraban satíricamente a ciudadanas y ciudadanos ficticios, de apellido Habeck, Lindner y Scholz, depositando su voto por Friedrich Merz y la CDU. Aunque estas personas no tienen relación con los responsables políticos reales, la coincidencia en los apellidos evocaba de inmediato a los líderes de Los Verdes, el FDP y el SPD, respectivamente. Este juego con los nombres de líderes del gobierno saliente subrayó el uso estratégico de la ironía y el humor por parte de la CDU para sugerir una insatisfacción generalizada. El mensaje “hasta la propia coalición semáforo elige el cambio político” reforzaba la idea de que la necesidad de un giro político y económico era evidente por sí misma.

CSU: confrontación frente al consenso
Las estrategias visuales y narrativas de la Unión Social Cristiana (CSU) durante el periodo de campaña revelan un tono predominantemente negativo y confrontativo, entretejido con mensajes positivos sobre la identidad bávara, la seguridad y la competencia económica. El contenido humorístico o informal fue relativamente escaso, pero cuando apareció se utilizó de modo sutil y con una función simbólica más que meramente de entretenimiento.
La campaña de la CSU en redes sociales estuvo fuertemente marcada por mensajes negativos, especialmente dirigidos contra la coalición semáforo. Se multiplicaron los ataques al proyecto de legalización del cannabis, a las políticas de transición energética, a la agenda migratoria y a las políticas de lenguaje inclusivo o de género del gobierno federal. Además, aunque comparte determinadas posiciones restrictivas en materia de inmigración o identidad nacional, la CSU se diferenció claramente al presentar a la AfD como una fuerza peligrosa, antieuropea y perjudicial para los intereses de Alemania.

La CSU sí recurrió a contenidos positivos orientados, sobre todo, a reforzar el orgullo regional y la especificidad cultural de Baviera. El partido promocionó a Baviera como modelo de éxito dentro de Alemania en campos como la matriculación de vehículos eléctricos, la inversión en capital riesgo y la creación de empleo en el sector del automóvil. Estas narrativas pretendían concentrar en un único relato regional las ideas de competencia, tradición e innovación. La presencia digital de la CSU, si bien no se apoyó intensamente en el humor, incorporó de forma estratégica contenidos culturalmente resonantes. Un ejemplo significativo es un vídeo en el que una camarera sirve un “Halbes Hendl” (medio pollo) y una “Halbe Bier” (cerveza de medio litro), acompañado del lema: “Nada de medias tintas: vota CSU con tus dos votos”.
AfD: sátira como herramienta de persuasión
El contenido negativo, definido por su carácter marcadamente adversarial, constituye la categoría predominante en la comunicación de la AfD. Más de una quinta parte de las publicaciones de la AfD en Instagram contiene críticas fuertes a políticos o partidos concretos, acompañadas de extensas justificaciones textuales sobre sus supuestos fracasos. Esto incluye ataques agresivos dirigidos a la coalición semáforo, pero también a la CDU/CSU. Un elemento central de este encuadre negativo es el recurso al chivo expiatorio y a la apelación al miedo, principalmente en torno a la migración. Figuras clave como Olaf Scholz, Nancy Faeser o Angela Merkel son vilipendiadas de forma recurrente, responsabilizadas de distintos “fracasos” nacionales, que van desde la salida de la energía nuclear y la inmigración masiva hasta las restricciones por COVID-19. Incluso la CDU se representa a menudo como una “falsa alternativa” cómplice de la mala gestión del país. Las acusaciones de doble rasero, censura y exceso burocrático buscan construir la imagen de una élite liberal represiva y enfrentada al “pueblo real”.
El contenido positivo se centra en las alternativas políticas que la AfD propone, como el regreso a la energía nuclear, el fin de los impuestos al CO₂, la reducción de la burocracia, recortes fiscales para las pequeñas y medianas empresas (pymes) y la promoción de la “remigración” sin incentivos financieros. La estrategia comunicativa del partido pretende presentarse como Volkspartei (partido del pueblo), reclamándose como la única voz que desafía a las élites establecidas y a los grupos de presión.

Además, la AfD apoyó activamente a figuras como Donald Trump y presentó sus “mega decisiones”, por ejemplo, la retirada del Acuerdo de París o su defensa binaria del género, como modelo de acción decidida en Alemania. Con ello vinculó su agenda a un enfoque nacionalista-populista considerado de éxito y afirmó que, de forma análoga, la AfD priorizaría los intereses nacionales para “hacer grande a Alemania”.
La estrategia comunicativa de la AfD combina de manera particularmente marcada la sátira y el populismo, logrando un impacto digital significativo gracias a su uso intensivo de contenido humorístico y basado en memes. Un elemento central de esta estrategia se apoya en metáforas visuales, como la “vaca contribuyente”. Esta imagen representa a la ciudadanía ordinaria explotada por el Estado, por ejemplo mediante el aumento de las contribuciones al seguro de enfermedad. La vaca aparece exhausta, rodeada de cubos que simbolizan los fondos extraídos, reforzando así una narrativa de injusticia sistémica y abuso gubernamental.
El humor y la ironía también impregnan los ataques de la AfD a figuras políticas. Angela Merkel se representa como símbolo de una élite distanciada y de un liderazgo fracasado; su oficina financiada con fondos públicos tras la jubilación, por ejemplo, se describe como “centro de mando de lujo” en un contexto de informaciones sobre el aumento de la pobreza. Asimismo, las referencias a un “aplauso al estilo de Corea del Norte” ridiculizan su influencia persistente dentro de la CDU. El canciller Olaf Scholz se convierte igualmente en objeto de burla. Su discurso en Davos, en el que alertaba sobre el extremismo de derechas, se reinterpreta como un ataque a Elon Musk, a quien la AfD presenta como aliado populista. Scholz es calificado de “Pöbler im Kanzleramt” (pendenciero en la cancillería); esta representación se acompaña de afirmaciones hiperbólicas según las cuales Alemania estaría cada vez más aislada en un mundo gobernado por partidos de derechas, ironizando sobre la tendencia del discurso dominante a etiquetar a los gobiernos conservadores en el extranjero como “ultraderecha”.
SPD: primero la política, después la personalidad
La campaña del SPD en redes sociales se caracteriza por dos rasgos centrales: un marcado contenido programático y una oposición política directa. El contenido positivo es amplio y se centra en políticas concretas; una parte importante de los vídeos de campaña se dedica a presentar propuestas como el aumento del salario mínimo a 15 euros por hora para 2026, incentivos a la inversión a través del “Made in Germany Bonus” y medidas para reducir los impuestos del 95% de la población. Además, estas propuestas se ilustran con ejemplos cotidianos, como el ingreso adicional para una familia de cuatro miembros o la gratuidad de las comidas escolares, con el fin de reforzar la cercanía con el electorado. Olaf Scholz ocupa el centro de esta comunicación visual. Su presencia es constante; aparece en numerosos fragmentos de discursos, entrevistas y vídeos de campaña en los que explica las políticas del partido y articula su visión para Alemania.

Al mismo tiempo, la campaña exhibe un marcado componente de confrontación, basado en un uso sistemático del contraste, especialmente en la dicotomía entre Olaf Scholz y Friedrich Merz y, en un sentido más amplio, entre el SPD y la CDU/CSU. Merz se representa como carente de visión y como alguien cuyas propuestas económicas benefician de forma desproporcionada a los más ricos. Estos mensajes de oposición buscan movilizar el apoyo mediante una estrategia que suele resonar en entornos polarizados. El contraste se agudiza con eslóganes como “Mientras uno [Merz] escribe libros, el otro [Scholz] trabaja”. Otro ejemplo es la burla de la campaña simbólica de la CDU para abaratar el kebab, a la que el SPD responde subrayando que su prioridad es asegurar salarios justos en lugar de hacer promesas superficiales. Además, la campaña adopta un tono crítico al confrontar a la AfD y sus desafíos al orden democrático alemán. El SPD traza una frontera moral nítida, reiterando que “no habrá cooperación con la extrema derecha”.
Junto al contenido positivo y de confrontación, el SPD utiliza también elementos humorísticos y de tipo meme. Estos adoptan con frecuencia formatos virales, como la estructura “Nadie: … SPD: …”, utilizada para contrastar irónicamente consignas programáticas con las prioridades reales del partido, por ejemplo, “Decimos que queremos crecimiento económico. Pero en realidad queremos un mejor transporte público”; o la incorporación de jerga juvenil y lenguaje informal por parte de figuras veteranas, como cuando Lothar Binding usa términos como slay o vibes para describir el ambiente del congreso del partido. Esta capa de informalidad no resta seriedad a la campaña; más bien, humaniza la marca del SPD y aumenta la probabilidad de que su contenido se comparta en los espacios digitales.
La Izquierda: la cultura pop se encuentra con la política de clase
Una parte significativa del contenido visual de La Izquierda es explícitamente positiva, marcada por el énfasis en la justicia social y por propuestas de política claramente articuladas. Numerosos reels y publicaciones en carrusel se dedican a explicar las posiciones centrales del partido en materia de vivienda, justicia energética, inversión en sanidad pública y supresión del IVA para bienes básicos. Estos materiales utilizan diseños visuales sencillos, infografías o formatos dinámicos de explicación narrados por figuras del partido como Heidi Reichinnek o Jan van Aken.
Además, los vídeos y publicaciones que destacan el crecimiento interno, las movilizaciones exitosas y las herramientas digitales, como el calculador de alquiler o el verificador de costes de calefacción, refuerzan la imagen de La Izquierda como una fuerza estratégica, innovadora y receptiva. De este modo, el partido intenta mostrarse eficaz y orientado a la acción, más que una mera voz de oposición. Clips informativos que aclaran mecanismos de votación, por ejemplo, la diferencia entre primer y segundo voto, especialmente cuando aparecen explicados por influencers jóvenes en un lenguaje cercano, contribuyen a la alfabetización democrática a la vez que promueven la agenda del partido.

Paralelamente, se detecta una capa robusta de contenido negativo destinado a deslegitimar a los adversarios políticos, en particular la AfD y la CDU/CSU. Friedrich Merz es acusado de “romper su promesa” al cooperar con la AfD, y las demandas de ilegalización de la AfD se acompañan de comparaciones con el partido nazi. Además, las referencias a la influencia de multimillonarios y al lobby empresarial suelen apoyarse en estadísticas concretas, por ejemplo, 40 millones de euros en gastos de lobby por parte del sector financiero, lo que aporta peso fáctico a la crítica ideológica. Los recursos visuales que apuntan a figuras como Elon Musk, Oliver Bäte (Allianz) o directivos de empresas del índice DAX los retratan como “depredadores climáticos” y “destructores de la democracia” que utilizan su riqueza para ejercer influencia. Consignas como “Tax the DAX” y “La AfD tiene a Musk, nosotros te tenemos a ti” amplifican la crítica, presentando a La Izquierda como un vigilante ético.
Lo que distingue la comunicación de La Izquierda en este ciclo electoral es el uso extensivo de contenido humorístico y basado en memes, pensado para atraer a los votantes jóvenes. Por ejemplo, una campaña de San Valentíncon frases como “¿Eres un impuesto a la riqueza? Porque aceleras mi corazón” introduce el discurso de clase a través de tópicos románticos. De manera similar, el contenido navideño incluye una versión reescrita de “Santa Baby” con demandas políticas en lugar de regalos: “Nada de cancilleres Cum-Ex, nada de Merz de Blackrock”. Para incrustar mensajes ideológicos en referencias de la cultura pop, La Izquierda recurre a un humor políticamente codificado; por ejemplo, una imagen estilizada compara la dirección del partido con una “boy band” de los años noventa, parodiando y celebrando a la vez el branding político. Además, se utiliza la figura de Papá Noel como icono socialista (“Santa Claus es rojo”) o se presenta a Elon Musk como un multimillonario de tendencia fascista para criticar a las élites tecnológicas neoliberales. La Izquierda recurre a estilizaciones audaces para tratar temas serios como la injusticia económica, el fascismo o la lucha de clases. Capitaliza la gramática visual de la cultura meme, incluidos cortes surrealistas, zooms dramáticos y subtítulos irónicos. Este enfoque permite al partido mantenerse culturalmente relevante y resaltar la dimensión absurda de los privilegios de las élites o de la retórica de derecha radical.
Mensajes centrales y coherencia de la comunicación con el programa oficial del partido
CDU/CSU
1. Revitalización económica
Los mensajes de la CDU/CSU sobre revitalización económica difundidos en redes sociales se alinean en gran medida con su programa oficial. Entre los aspectos destacados en redes figuran propuestas como las horas extraordinarias libres de impuestos, una reducción del impuesto de sociedades al 25%, la “pensión activa” (de hasta 2.000 euros al mes libres de impuestos) y llamamientos a reducir la burocracia y los costes energéticos. También se subraya el apoyo a las y los agricultores, familias y pymes, se critica la política económica del gobierno y se promueven cuentas de inversión para la infancia. El programa oficial desarrolla estos mismos principios y establece la base para una reforma fiscal integral, la desregulación, cambios en el sistema de pensiones y apoyo al crecimiento dentro de una economía social de mercado. Las líneas sobre la reducción de la burocracia y el fomento de la innovación son compartidas. Sin embargo, se observó una diferencia notable en la retórica, ya que las publicaciones utilizaban un lenguaje más emotivo y polarizador que no se encontraba en las críticas oficiales, más moderadas. El mensaje de la CDU “¡Hacemos que tu kebab y tu schnitzel sean asequibles! ¿Cómo? Reduciendo el IVA de la comida en restaurantes del 19% al 7%. Así, el #cambiopolítico también se notará en tu cartera” constituye un ejemplo paradigmático de comunicación en redes. Conecta con la vida cotidiana, promete un beneficio financiero directo, simplifica el contenido de la política pública y, al mismo tiempo, se ajusta al objetivo declarado del partido de reducir el impuesto a la gastronomía. Este ejemplo pone de relieve la capacidad de la CDU para traducir una política económica compleja en un mensaje atractivo y relevante para el público general.

2. Política migratoria restrictiva
El enfoque restrictivo de la CDU/CSU en materia migratoria en redes sociales coincide, en términos sustantivos, con el programa oficial, pero difiere en el estilo y el nivel de detalle. Los objetivos son idénticos en ambos formatos: detener la inmigración irregular, introducir controles fronterizos y denegaciones de entrada, incrementar las expulsiones mediante un refuerzo de la base jurídica para las deportaciones y mantener una separación clara entre solicitantes de asilo y migrantes laborales, con procedimientos diferenciados. Mientras la plataforma oficial conserva un tono institucional y se centra en procedimientos legales, reformas a escala de la UE y herramientas administrativas, el contenido en redes sociales recurre a llamamientos a la acción cargados de emocionalidad y expresiones hiperbólicas de la vida cotidiana, como “¡Ni un euro para delincuentes!” o “Quien reclame un califato no tiene aquí su hogar”. Para ampliar su atractivo, la comunicación digital presenta la naturalización como una amenaza nacional y utiliza incidentes violentos aislados para sugerir un fracaso sistémico de la política de asilo.
3. Reconstrucción de la seguridad nacional y las capacidades de defensa
Los temas centrales, como la tolerancia cero frente al delito, el fortalecimiento de las fuerzas del orden y el refuerzo de la seguridad interior, se mantuvieron de forma coherente en ambos formatos. Las publicaciones que aluden a ataques recientes subrayan la urgencia y la necesidad de una autoridad estatal más firme, en consonancia con el llamamiento del programa a ampliar la vigilancia, endurecer la legislación penal y dotar mejor a los servicios de seguridad. Sin embargo, el contenido difundido en redes simplifica algunos elementos: se concentra más en la delincuencia interna y en el miedo cotidiano, mientras que el programa oficial detalla reformas jurídicas, herramientas de vigilancia digital y compromisos de defensa en el marco de la OTAN. Consignas abstractas como “Alemania debe volver a ser un país seguro” sustituyen propuestas concretas, y las apelaciones emocionales eclipsan las reformas específicas, en particular en los ámbitos geopolítico e institucional.
AfD
1. Restricción de la inmigración
El programa oficial de la AfD promueve políticas soberanistas, restrictivas y orientadas a la remigración. Entre los principios clave figuran la restauración del control fronterizo, la salida del sistema europeo de asilo, la reducción de las prestaciones sociales para personas migrantes, el inicio de deportaciones masivas y la reforma de los derechos de asilo. Las publicaciones en redes sociales retoman estas prioridades, resaltan actos delictivos aislados cometidos por migrantes como amenazas sistémicas, exigen el cierre completo de las fronteras y la denegación de entrada a quienes carecen de documentación, y formulan críticas contundentes a otros partidos por sus posiciones migratorias. Pese a esta alineación temática, la comunicación de la AfD en redes se diferencia notablemente en el tono, al explotar episodios violentos concretos, por ejemplo, agresiones en Magdeburgo o Aschaffenburg, para generalizar la “migración masiva” como intrínsecamente peligrosa.
2. Soberanía energética
Tanto el programa como la comunicación digital abogan por el regreso a la energía nuclear y por una continuidad en el uso de combustibles fósiles, al tiempo que se oponen de forma tajante a las subvenciones a las energías renovables y a la fiscalidad sobre las emisiones de CO₂. En redes sociales, la AfD recurre a un encuadre populista que atribuye a la coalición semáforo y a la CDU la responsabilidad de los elevados precios de la energía y de una “transición energética ideológica”, ampliando así la crítica más tecnocrática del manifiesto sobre distorsiones de mercado y regulación climática. Aunque el eje ideológico central, basado en el rechazo de las políticas climáticas en favor de una reindustrialización apoyada en combustibles fósiles y energía nuclear, se mantuvo coherente en todas las plataformas, las redes sociales recurrieron a importantes simplificaciones retóricas. Se empleó un lenguaje cargado de emotividad, por ejemplo expresiones como “locura verde” y “fraude climático”, se formularon llamamientos vagos a una “energía barata” en lugar de propuestas de política detalladas como la restauración de Nord Stream y se simplificó la atribución de responsabilidades concentrando la culpa en adversarios políticos concretos.
3. Proteccionismo económico y antiburocracia
La defensa en línea de la supresión del “recargo de solidaridad” y de amplias rebajas fiscales coincide con los compromisos recogidos en el programa. Ambos canales de comunicación hacen hincapié asimismo en la desregulación: en redes se atacan las “normas sin sentido de la UE” y los “monstruos burocráticos”, mientras que el programa detalla medidas específicas, como la derogación de la Ley de Diligencia Debida en la Cadena de Suministro, la simplificación de la normativa de protección de datos o la agilización de los procedimientos de autorización para pymes y agricultura. No obstante, pese a esta consistencia sustantiva, la estrategia digital de la AfD simplifica las políticas y las reenvuelve en marcos populistas. Esto incluye un binomio “trabajadores frente a extranjeros”, en el que las publicaciones vinculan a las personas extranjeras con la carga sobre el sistema de bienestar, un encuadre etnonacionalista más reductivo que la crítica institucional más amplia del programa en relación con las transferencias sociales. Al mismo tiempo, las propuestas matizadas de reforma fiscal del programa se reducen en redes a consignas simplificadas como “¡Más neto del bruto!”.
SPD
1. Promoción de la justicia económica
Aunque en redes sociales el SPD recurre a un tono más populista, las afirmaciones centrales sobre fiscalidad, salarios e inversiones se basan en las proyecciones fundamentadas del programa. El compromiso del partido de elevar el salario mínimo a 15 euros, principal promesa de campaña, se presenta de forma consistente en la comunicación digital y en el manifiesto como un instrumento directo para incrementar la renta real de los hogares. La política fiscal se orienta a aliviar la carga tributaria de las personas con ingresos bajos y medios, al tiempo que aumenta la contribución de las rentas más altas, en coherencia con el mensaje difundido en redes sobre reducciones fiscales para el 95% de la población. El bono de inversión “Made in Germany” y el Fondo Alemania de 100.000 millones de euros, destacados en el programa, dan sustento a los argumentos sobre seguridad del empleo y crecimiento económico a través de inversiones estratégicas. Por último, las propuestas para limitar los costes de la electricidad y reducir el IVA de los alimentos, presentes en el programa oficial, refuerzan el mensaje más amplio de abaratar el coste de la vida. Sin embargo, las simplificaciones propias de las redes reinterpretan estos objetivos económicos complejos mediante formulaciones emocionalmente resonantes, como: “Decimos que queremos crecimiento económico, pero en realidad queremos salvar tu puesto de trabajo” o “Decimos que queremos más neto del bruto, pero, en el fondo, queremos que tu abuela pueda permitirse el café y la compra”. De este modo, se tienden puentes entre la sofisticación de las políticas y el sentimiento popular.
2. Refuerzo de la protección social
El énfasis digital en la estabilidad de las pensiones, el apoyo a las familias, la vivienda asequible y la atención a las personas mayores cuenta con un respaldo programático exhaustivo. Así, la promesa en redes de garantizar por ley un nivel de pensión del 48% en los primeros 100 días refleja directamente el principio central del manifiesto de estabilizar el sistema de pensiones públicas, vinculándolo al valor del trabajo de toda una vida y a la justicia social. De igual modo, los mensajes sobre el aumento de las prestaciones por hijo, el alivio fiscal para progenitores y la gratuidad de las comidas escolares se asientan en la estrategia del programa para combatir la pobreza infantil y apoyar a las familias trabajadoras, que incluye propuestas específicas de ampliación de los permisos parentales y de institucionalización de las comidas gratuitas. Por último, el tema, recurrente en redes, de limitar los costes directos de la atención de larga duración y mejorar las condiciones laborales del personal cuidador se integra en el modelo de atención “solidaria” propuesto en el programa, que pone el acento en los derechos laborales y la responsabilidad social compartida.
3. Defensa de la democracia
La comunicación del SPD en redes sobre la protección del orden democrático es coherente con su programa electoral de 2025. La negativa categórica a cooperar con fuerzas extremistas de derecha, reiterada en los mensajes digitales, se refleja en la plataforma oficial, que esboza un enfoque integral para combatir el extremismo, incluyendo una supervisión reforzada, la retirada de financiación y la prevención de su infiltración en las instituciones públicas. Mientras que en redes se subraya de manera general la importancia de la aplicación de la ley y el fortalecimiento institucional para salvaguardar la democracia, el programa detalla la expansión significativa de la capacidad policial, las reformas legales y la infraestructura de ciberseguridad como pilares de protección. La plataforma enfatiza, además, la renovación democrática mediante mecanismos participativos como las asambleas ciudadanas, que, aunque no ocupan un lugar destacado en redes, complementan el compromiso más amplio del partido con la participación y la inclusión cívica. Por último, el énfasis constante en la lucha contra la discriminación, la inclusión cívica y una legislación moderna de ciudadanía, presente tanto en el programa como en la comunicación digital, refuerza la visión del SPD de una comunidad política abierta, participativa y pluralista.
La Izquierda
1. Redistribución radical de la riqueza mediante fiscalidad progresiva
El mensaje de La Izquierda no era solo una frase llamativa, sino un reflejo fiel del programa oficial del partido y de sus convicciones fundamentales. En las redes sociales, el partido utilizaba un lenguaje cargado de emotividad para subrayar el creciente aumento de la desigualdad de la riqueza y abogar por la justicia redistributiva. Publicaciones como “No debería haber multimillonarios” y “Que paguen los ricos, alivio para el 85%”, así como memes que recurrían a la figura de Elon Musk como símbolo de una impunidad impulsada por la riqueza, buscaban movilizar a los votantes y diferenciar con claridad a La Izquierda de otros partidos políticos. Su programa detallado desarrollaba precisamente estas propuestas: reintroducir un impuesto progresivo sobre el patrimonio, aplicar un gravamen extraordinario sobre la riqueza, reformar los impuestos sobre la renta y de sociedades, fijar topes a los salarios de la alta dirección y mejorar la transparencia para combatir la evasión fiscal.
2. Control de alquileres y justicia en materia de vivienda
La presencia en línea del partido caracterizaba de manera sistemática la vivienda como un derecho social y no como una mercancía, en consonancia con la postura de su programa según la cual “la vivienda no debe ser un lujo”. Eslóganes como “¿El alquiler es demasiado alto? ¡Nosotros te ayudamos!” respaldaban la propuesta del programa de avanzar hacia un control de alquileres políticamente viable y hacia una vivienda asequible mediante la reducción de la influencia de las grandes corporaciones. Las publicaciones en redes sociales promocionaban de forma destacada propuestas de política concretas incluidas en el programa: auditorías de los costes de calefacción, un techo de alquileres a escala nacional, una herramienta de cálculo de alquiler, protección frente a desahucios y frente a abusos corporativos. El mensaje se dirigía a arrendatarios de clase trabajadora y a grupos marginados, humanizando los problemas sistémicos mediante historias individuales, lo que reforzaba el papel del partido como “voz social en el Bundestag”. Asimismo, las redes sociales anticipaban las ambiciones legislativas proactivas del partido para el periodo poselectoral, como la organización de una Cumbre Nacional sobre el Alquiler.
3. Inversión en la sanidad pública y en los trabajos de cuidados
Tanto en las redes sociales como en el programa, el partido defendía unos cuidados orientados por las necesidades y no por el lucro. Las publicaciones reclamaban “al menos 100.000 enfermeras adicionales” y abordaban el agotamiento profesional, reflejando así las propuestas detalladas del programa a favor de un aumento de las plantillas, una mejor remuneración, horarios más adecuados y la extensión de los convenios colectivos a todo el personal sanitario. Además, la campaña subrayaba cómo el acceso desigual a la sanidad agrava la desigualdad social, en coherencia con el enfoque del programa de eliminar las barreras de clase mediante un sistema unificado de seguro público de salud. Si bien algunos puntos de política más específicos, como la infraestructura sanitaria rural o la política de drogas, aparecían con menor frecuencia en las publicaciones en redes sociales o estaban completamente ausentes, ello reflejaba una priorización de la visibilidad de campaña más que una contradicción.
El papel de las personalidades políticas en las redes sociales

Más allá de las cuentas oficiales de los partidos, determinadas figuras políticas individuales desempeñan un papel significativo en la configuración de las preferencias políticas en las plataformas digitales. En espacios digitales dominados por jóvenes, los líderes políticos suelen convertirse en representaciones simbólicas de los valores, el estilo y la credibilidad de sus partidos. Su visibilidad, su estilo de comunicación y sus narrativas personales pueden contribuir tanto a humanizar como a radicalizar la imagen de un partido, especialmente entre los jóvenes indecisos o apolíticos que tienden a relacionarse más con las personas que con las instituciones. Esta interacción pone de relieve la influencia de las figuras políticas carismáticas, generando lo que el politólogo Uwe Jun denomina un efecto de atracción (Sogwirkung), un aspecto crucial del comportamiento político juvenil. Aunque el grupo de 18–24 años representa menos del diez por ciento del electorado, su apoyo desproporcionado a partidos radicales desempeñó un papel decisivo en los avances electorales de estas fuerzas. Jun atribuye parte de este comportamiento a la fuerte influencia de las figuras mediáticas. Así, Heidi Reichinnek, el rostro carismático de La Izquierda, ha logrado movilizar de forma eficaz apoyos a través de las redes sociales recurriendo a temas de justicia social e inclusión. Del mismo modo, los políticos de la AfD han capitalizado las plataformas digitales para difundir narrativas simplistas y cargadas de emotividad que apelan al desencanto juvenil y al deseo de claridad.
Este subapartado analiza la actividad en redes sociales de cuatro figuras políticas destacadas durante el periodo de campaña: Friedrich Merz (CDU/CSU), Alice Weidel (AfD), Olaf Scholz (SPD) y Heidi Reichinnek (La Izquierda). Entre estas figuras, Alice Weidel dominó claramente en términos de seguidores en TikTok (975,2 mil) y de frecuencia global de publicaciones, lo que la convirtió en la figura política individual más influyente. Su base de seguidores en Instagram (681 mil) también superó a todos los demás candidatos analizados. La intensidad de su presencia apuntaba no solo a un éxito algorítmico, sino también a un intento estratégicamente diseñado de personalizar y reconfigurar el mensaje de la AfD a través de una figura más accesible. En contraste, Olaf Scholz, líder del SPD, mantuvo una presencia digital moderadamente sólida (358,8 mil en TikTok y 303 mil en Instagram), con publicaciones regulares pero menor tracción viral. En comparación con el enfoque más tradicional y basado en la cantidad de contenidos de Merz, el éxito de Reichinnek en TikTok parecía estar anclado en una estrategia más centrada en cuestiones concretas, que conectaba mejor con la base de usuarios jóvenes de la plataforma. Su capacidad para reunir un número considerable de seguidores con una producción limitada de contenidos puso de manifiesto diferencias cualitativas en las formas de proyección digital.
| Friedrich Merz (CDU/CSU) | Alice Weidel (AfD) | Olaf Scholz (SPD) | Heidi Reichinnek (La Izquierda) | |
| Número de seguidores (TikTok) | 182,6 mil | 975,2 mil | 358,8 mil | 619,1 mil |
| Número de seguidores (Instagram) | 300 mil | 681 mil | 303 mil | 709 mil |
| Número total de publicaciones durante la campaña (TikTok) | 108 | 145 | 110 | 38 |
| Número total de publicaciones durante la campaña (Instagram) | 182 | 249 | 163 | 103 |
Alice Weidel como rostro afín a la juventud de la AfD

La excepcional popularidad en línea de Alice Weidel entre los usuarios más jóvenes merece especial atención a la hora de analizar la radicalización y la redefinición de la imagen del partido. Aunque la AfD se asocia de forma generalizada con el populismo de derechas y con un discurso extremista, Weidel parece funcionar como una contrarrepresentación estratégica frente a estas asociaciones. Su figura pública se percibe como serena, contenida y intelectualmente sólida. Estos atributos la diferencian de figuras abiertamente más radicales dentro de la AfD, como Björn Höcke. Esta admiración personalizada cumple una doble función: por una parte, neutraliza la percepción de la AfD como partido extremista y, por otra, otorga una legitimidad emocional y estética que resuena entre la juventud. La identidad de Weidel como mujer lesbiana con una familia multirracial complica aún más los estereotipos mediáticos sobre el conservadurismo rígido de la AfD. Además, su aparente distancia respecto del ala más radical del partido se interpreta por algunos como prueba de que la AfD no es monolítica en su extremismo. En este sentido, Weidel puede considerarse un agente de normalización de la plataforma del partido, lo que permite que jóvenes moderados o indecisos interactúen con contenidos de la AfD sin sentirse necesariamente alineados con una ideología de extrema derecha.
Heidi Reichinnek como movilizadora digital de La Izquierda

Como colíder del partido en el Bundestag, pasó de ser una política relativamente desconocida a comienzos de 2025 a convertirse en la figura central del inesperado resurgimiento electoral de la formación. Su figura pública, caracterizada por una oratoria rápida y apasionada, una iconografía de izquierda muy visible, incluido un tatuaje de Rosa Luxemburg, y una disposición a confrontar directamente a sus adversarios políticos, ha sido amplificada en TikTok e Instagram. La retórica en línea de Reichinnek, en particular sus virales intervenciones parlamentarias de denuncia de la cooperación del líder conservador Friedrich Merz con la AfD de extrema derecha en materia de restricciones migratorias, cristalizó su papel como “cortafuegos” simbólico frente a la extrema derecha. Esta posición reformuló la imagen de La Izquierda, que pasó de ser un partido fragmentado y en declive a una fuerza de oposición moral. Su estilo comunicativo, que combinó la confrontación ideológica con una implicación cultural a través de eventos de música techno y colaboraciones con influencers, difuminó las fronteras entre la movilización política y la subcultura juvenil.
Resumen sobre el impacto de la campaña digital en las elecciones alemanas de 2025
- Las elecciones federales alemanas de 2025 evidenciaron un marcado giro generacional: los votantes jóvenes (18–24 años) se inclinaron hacia los extremos ideológicos, con un 25% de apoyo a La Izquierda y un 21% a la AfD. En comparación con 2021, el respaldo juvenil a La Izquierda aumentó 17 puntos y el de la AfD 14, lo que refleja un descontento más amplio con la política centrista. Este desplazamiento tiene sus raíces en las crisis económicas, la pandemia, la guerra en Ucrania y, de manera especial, en la digitalización de la política. Las plataformas de redes sociales intensifican los mensajes populistas mediante contenidos personalizados, apelaciones emocionales y oposiciones binarias. El creciente atractivo de los polos ideológicos en detrimento del centro político apunta a una posible consolidación de la polarización y plantea desafíos para la futura cohesión democrática y la formación de coaliciones.
- Las elecciones al Bundestag se celebraron tras una importante reforma electoral, que redujo el tamaño del parlamento y eliminó los mandatos de exceso de representación. La disolución anticipada del parlamento y el calendario electoral acelerado obligaron a los partidos a desplazarse rápidamente hacia campañas de carácter digital. Los datos muestran que los medios digitales se han convertido en una de las principales fuentes de información, aunque los partidos tradicionales parecen verse superados por formaciones populistas como la AfD y La Izquierda en el terreno de la comunicación en redes sociales. Si bien la mayoría de los votantes declara que el contenido digital tiene una influencia personal limitada, herramientas como Wahl-o-Mat y los apoyos basados en inteligencia artificial ganan popularidad. El aumento de las preocupaciones por la desinformación y la confianza en las fuentes en línea pone de manifiesto tanto las oportunidades como los riesgos para la democracia alemana.
- El respaldo juvenil a los partidos de extrema izquierda y extrema derecha en Alemania en 2025 está motivado menos por la ideología que por la frustración con el estancamiento político y el deseo de un cambio contundente. Mientras que La Izquierda conecta especialmente con las mujeres jóvenes gracias a su énfasis en la justicia social, la inclusividad y la redistribución, la AfD atrae en mayor medida a hombres jóvenes con mensajes de orden, homogeneidad cultural y políticas migratorias restrictivas. Este giro radical tiene su origen en un escepticismo profundo hacia las élites políticas, moldeado por experiencias formativas en un contexto de múltiples crisis. Los datos muestran que los jóvenes simpatizantes de la AfD siguen abiertos a cambiar de lealtades si los partidos demuestran honestidad, coherencia y capacidad de respuesta a las prioridades juveniles. Esta apertura sugiere que la radicalización juvenil en Alemania sigue siendo un fenómeno fluido.
- La AfD dominó TikTok en términos de número de seguidores, mientras que La Izquierda lideró en Instagram; sin embargo, las cifras elevadas de seguidores no se correspondieron necesariamente con un mayor volumen de contenidos. La AfD, por ejemplo, publicó significativamente menos que partidos tradicionales como la CDU y el SPD, pero tanto la AfD como La Izquierda se apoyaron en contenidos altamente atractivos o provocadores. Una observación clave es el papel creciente de las figuras políticas individuales en la comunicación política digital. Un cambio significativo en la orientación ideológica percibida de un partido, incluso en formaciones vinculadas a posiciones radicales o extremistas, puede derivarse de la marca personal y del atractivo emocional, como ilustra el caso de Alice Weidel. De forma similar, Heidi Reichinnek emergió como movilizadora digital de La Izquierda, pasando de ser una colíder poco conocida en el Bundestag a convertirse en el rostro más visible del partido.
- Aunque CDU y CSU actúan como un único grupo parlamentario, mantuvieron perfiles mediáticos diferenciados. La CDU situó la política económica en el centro del relato de su campaña y empleó un tono predominantemente positivo, centrado en la reforma, la competencia y la renovación nacional. En contraste, la CSU adoptó una postura más negativa y de confrontación, subrayando el orgullo regional y el excepcionalismo bávaro. La AfD, por su parte, se apoyó en gran medida en una retórica negativa, basada en el miedo y altamente polarizadora. El contenido visual del partido recurría con frecuencia a la búsqueda de chivos expiatorios, metáforas exageradas y representaciones hostiles tanto de líderes actuales como anteriores, mientras que el contenido positivo se utilizaba principalmente como contrarrelato. La campaña del SPD se caracterizó por una doble estrategia de promoción programática y oposición estratégica. El contenido positivo, elaborado por el partido, destacaba las reformas socioeconómicas y presentaba al canciller Scholz como una figura de estabilidad y competencia. La Izquierda desplegó una estrategia marcadamente ideológica y con un uso sofisticado de los medios, presentándose a la vez como una fuerza constructiva que ofrece políticas concretas de justicia social y como una instancia de control crítico frente a la influencia de las élites, las tendencias autoritarias y el populismo de derechas. Los jóvenes con alta alfabetización digital fueron un público objetivo central, al que se dirigieron mediante una crítica de izquierdas difundida a través de memes que recurrían a la cultura pop y a la ironía.
- Si bien todos los partidos mostraron una coherencia temática general entre sus programas oficiales y sus comunicaciones digitales, se apreciaron diferencias significativas en el tono, el estilo retórico y la priorización de temas. No obstante, la AfD se mantuvo claramente más etnonacionalista y recurrió con frecuencia a narrativas basadas en el miedo, mientras que su programa oficial conservó un alcance más amplio y una formulación más formal. Lo que distinguió la presencia en línea de La Izquierda fue su dependencia de eslóganes emotivos, la sátira y la personalización mediante historias y memes. Esta elección estilística aumentó la accesibilidad y la capacidad de movilización sin diluir el contenido de la agenda programática del partido.
- La estrategia de proyección de Ucrania debe reconocer la fragmentación de las identidades políticas entre la juventud alemana. Aunque el apoyo a la AfD y a La Izquierda es elevado entre quienes experimentan precariedad económica o carecen de confianza en las instituciones tradicionales, este respaldo suele ser volátil y estar impulsado más por respuestas afectivas que por compromisos ideológicos firmes. Esta volatilidad crea una ventana de oportunidad para que Ucrania se presente como un actor democrático cercano, que comparte los retos y las aspiraciones de la juventud europea, en particular la paz, la justicia social y la innovación frente a la incertidumbre sistémica. Además, los datos empíricos indican que la guerra en Ucrania sigue siendo una de las principales preocupaciones de los jóvenes alemanes, lo que brinda a Kyiv la posibilidad de transformar esta conciencia en empatía y en una implicación activa con su búsqueda de paz y autodeterminación. En segundo lugar, Ucrania debe invertir en estrategias de comunicación con prioridad digital que vayan más allá del mensaje institucional. Como han demostrado la AfD y La Izquierda, las plataformas de redes sociales son espacios cruciales para moldear el debate público, especialmente cuando el mensaje se transmite a través de voces individuales auténticas. La diplomacia pública ucraniana debería, por tanto, dar visibilidad a comunicadores jóvenes, diversos y carismáticos capaces de articular los valores democráticos, la resiliencia y la orientación europea de Ucrania en formatos que resuenen entre la juventud.
Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las del Transatlantic Dialogue Center. Los documentos tienen por objeto estimular el diálogo y el debate y no constituyen posiciones oficiales de política del Transatlantic Dialogue Center ni de ninguna otra organización con la que los autores puedan estar asociados.